¿Quién se ha robado mi frijol?

Por: William Casanova Vázquez

Martes de Batalla de Flores, último día para el disfraz en la fiesta de la carne, el gobernador Mauricio Vila Dosal llegó a Plaza Carnaval, en Xmatkuil, con la imagen servidor público amado por su pueblo, cercano a los yucatecos, ajeno a las latas de gas pimienta, a las detenciones de feministas, a sus diputados levantadedos que se oponen a los mandatos federales; sordo a la demanda popular de justicia laboral y de reclamo por el millonario endeudamiento traducido en un reemplacamiento y un aumento en los impuestos.

“Un buen frijolito no se le niega a nadie”, escribió el funcionario en sus redes sociales, al resumir su visita, su histórico baño de pueblo: ¡Es la primera vez que un Gobernador rinde culto público a Momo!

El frijolito en el arroz. El frijolito que compraba cada mes el ex presidente panista Vicente Fox Quesada, con su pensión. El frijol de los albures. Alimento que no llega a la panza de miles de yucatecos en pobreza extrema y no llegará porque la prioridad gubernamental es la campaña, ¿para qué cargo? Es lo de menos. Nos gobierna una generación de políticos que adora la forma y desprecia el fondo, que puede cambiar sin pudor de partidos políticos porque todo queda en una gran familia.

Una generación de políticos que, con la mano en la cintura, nos llega con muletas y nos dice que tiene fractura en la rodilla y en menos de lo que canta un gallo, entre viaje y viaje al extranjero, desaparecen las muletas.

Una generación que contra todo marco legal, inventa impuestos estatales para cobrar vía recibos de luz y de cualquier otro servicio público, el dinero que necesita todos los lunes para comer su frijol con puerco.

Una generación que eleva al santoral yucateco a un auditor que, en contra del resultado oficial de la investigación, declara al multicéfalo que no encontró empresas fantasmas en un gobierno panista, como tampoco lo encontró en el anterior gobierno priista.

Empieza ahora el sonido de las cajas para el cambio de placas. Ni modo, a recurrir al préstamo, a los recortes del gasto familiar, hay un gobernador con un equipo que nos dice que un buen frijolito no se le niega a nadie y ellos necesitan comer.

Cuenta la leyenda que el frijol con puerco tiene como ancestro un guiso de esclavos, que comían frijoles con cualquier parte sobrante del animal que habían comido los amos españoles durante la Conquista, ¿seguiremos como esclavos de los modernos conquistadores del poder?

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