Mauricio Vila: la soberbia impera sobre la prudencia y la sensibilidad

Por El Cazador Nocturno

Las declaraciones hechas hoy por el gobernador de Yucatán, Mauricio Vila Dosal, con respecto al lamentable actuar de la policía estatal que, mediante una granada de gas pimienta, reprimió una pacífica manifestación se mantiene dentro del cartabón establecido por su director de seguridad pública, Felipe Saidén; todo se debió al “nerviosismo” de un elemento policíaco.

El discurso de Vila Dosal es una calca del leído la noche de ayer por Saidén Ojeda; no aclara nada y hasta se muestran mal informados. Mauricio Vila debe abandonar esa burbuja de flojera y ver algunos de los múltiples vídeos que se han hecho virales en las redes sociales, al menos para darse cuenta que los manifestantes que marcharon ayer no eran trescientos, cómo sus cifras oficiales dicen, sino muchísimos más. Una somera apreciación nos arroja un cálculo de unas tres mil a tres mil quinientas almas las que se manifestaron ayer por la mañana. Cuéntele bien gobernador, para que no nos salga usted con cuentos.

La historia oficial, contada por Saidén y Vila en ese orden, no causa indignación por ser una clara mentira, causa enojo porque con ese libreto mal elaborado pretenden insultar nuestra inteligencia. A ver Saidén y Vila, ¿por qué no explican a la ciudadanía yucateca la facilidad con la que un policía inepto es dotado de granadas? Los yucatecos no podemos hablar de seguridad cuando, si cómo aseguran Saidén y Vila, cualquier policía se puede “poner nervioso” y arremeter contra mujeres, niños y personas de la tercera edad indefensos. Honestamente esa es la escusa más estúpida que pueden usar… y la usaron.

Por otro lado, está el tema de los infiltrados; sí, cómo han dicho ambos servidores públicos, hubieron infiltrados dentro de la marcha y esos infiltrados tenían como objetivo la agresión ¿por qué no se ha iniciado una investigación al respecto? Mauricio Vila parece estar muy enterado al respecto, pues hasta afirma que algunos son yucatecos y otros foráneos. ¿De que sirvió que la misma policía grabara el incidente si esos vídeos no van a ser utilizados para una labor de averiguación? Además, ahí están los cientos de vídeos que reporteros y ciudadanos hemos compartido en las redes sociales ¿tan inútil es la policía investigadora que, a pesar de tantas evidencias, no ha podido identificar, al menos, a unos diez de esos infiltrados de los cincuenta que Vila dice que agredieron a su policía?

La ciudadanía ya maduró y no quiere escuchar más cuentos infantiles, lo que quiere son resultados: si, como afirma Mauricio Dosal, hubieron infiltrados que se les identifique, se les finquen cargos penales y, de encontrárseles culpables, se les castigue. Punto.

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