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La multiplicación del PAN y el milagro de los redivivos de Cuaresma
En la tragicomedia política yucateca, los exiliados del blanquiazul que alguna vez se dejaron seducir por el canto desafinado de las sirenas guindas regresan con la cola entre las piernas. Erik Rihani, Bethel Achach y compañía descubrieron que Morena no era la tierra prometida, sino un karaoke desafinado y cacofónico de promesas incumplidas. Y claro, cuando el guinda se destiñe, nada mejor que volver al azul del cielo y del mar, que al menos combina con la postal turística.
El milagroso desfile cuaresmeño de arrepentidos en el parque del Fracc. Juan Pablo II fue digno de un carnaval político: Freddy Ruz, aquel que en 2004 operó contra el PAN, violador de derechos humanos y con carpetas de investigación en la fiscalía umanense por presuntos actos de corrupción, ahora reaparece como si nada, como si la memoria colectiva fuera tan corta como la lista de logros de la 4T en Yucatán. El dirigente del PAN en Yucatán, Álvaro Cetina Puerto, magnánimo y con vocación de iluminado redentor, pone en barata los arrepentimientos y las resurrecciones políticas aprovechando que estamos en cuaresma y ofrece “amnistía” a los infieles, porque sabe que la unidad es más rentable que la pureza ideológica. Al fin y al cabo, en política el arrepentimiento siempre llega con la oportunidad de un cargo.
Mientras tanto, los partidos de utilería —Somos México, Jala’acho’ob Mexicana y demás fauna electoral— se quedan sin oxígeno. Eran como esos peces que viven pegados al tiburón, alimentándose de las sobras; ahora que el tiburón panista recupera a sus crías descarriadas, los peces se mueren de hambre.
El PAN se vende como el partido “del lado de la gente”, aunque la frase suene más a slogan de supermercado que a proyecto político. Pero en tiempos de decepción ciudadana, cualquier frase hueca puede sonar a esperanza. La pregunta es: ¿qué harán con esa inconformidad? ¿La canalizarán en propuestas o la usarán como combustible para otra campaña de promesas recicladas y con cadáveres políticos?
Lo ocurrido en Juan Pablo II no es solo un reagrupamiento, fue un acto ceremonial de resurrección política. El PAN quiere presentarse como el salvador del federalismo frente al centralismo sofocante de la 4T. La ironía es que quienes ayer juraban lealtad al guinda hoy se arrodillan ante el azul, como si cambiar de camiseta fuera suficiente para redimir años de corrupción y oportunismo.
Ayer, Yucatán presenció el eterno retorno del infierno hacia la gloria prometida de los conversos, esos que descubrieron que Morena no era un paraíso, sino un espejismo. El PAN y su presidente, Álvaro Cetina Puerto, los recibe con los brazos abiertos, porque en política la memoria es corta, la conveniencia es larga y el cinismo es infinito.
