Se pierde la costumbre de jugar con juguetes tradicionales

Progreso.- Cuando un pequeño se acerca a mi local y me pide ver los juguetes tradicionales tales como el balero o la resortera, enseguida preguntan dónde se conectan las baterías. Esto es la nueva generación que no conoce estos juguetes que a nosotros nos dieron horas y horas de entretenimiento sano, expresó la comerciante Noemí Buenfil Contreras, que siguió los pasos de su padre Ermilo Buenfil (+).

Desde 1967, su progenitor se dedicó a vender estos juguetes que hoy en día pasan desapercibidos o mejor dicho son desconocidos para los niños, los cuales actualmente viven de manera sedentaria pues solo mueven sus dedos para jugar en sus consolas y celulares.

Ahora estos juguetes llámense tirahules, trompos, baleros, yaxes, pelotas de hilo, ya son artesanías o reliquias, para el recuerdo, para coleccionistas y no olvidemos de los sabucanes que volvieron a resurgir con la moda de evitar el uso de bolsas de plástico.

Los niños cuando se acercan, buscan enseguida dónde va el botón de encendido o dónde van las pilas, no saben ni como se utiliza, quien no recuerda cuando se compraban las entonces famosas pelotas de hilo y se armaban las retas de béisbol en la calle, ahora con un valor de 10 pesos, lo ocupan las mascotas para jugar.

Indicó que la venta está muy baja a raíz de la pandemia pues solo se captó algo en los pasados festejos de Fieles Difuntos en los altares de niños, así como jícaras y los dulces típicos, así como también el turismo nacional que nos visita, llevan como una especie de recuerdo, en sus lugares de origen donde no existe.

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