Pasó lo malo…, viene lo peor

por Miguel II Hernández Madero

 Ya pasó lo malo…, ahora viene lo peor. Con esta frase mi abuelo bromeaba cuando las cosas se ponían difíciles y es que a él, pese a todo, mantenía su sonrisa y silbaba siempre; quien lo escuchaba decía que era un hombre muy feliz…, y sí, lo era-

Ese hombre, que murió a los 105 años, veía las crisis como a las mareas o las corrientes de un río. Sabes que llegan, que pueden llevarte y no hay nada de qué asombrarse, sino más bien prepararse para flotar.

Y en estas fechas me viene a la memoria, porque cada año, en enero no se acongojaba por las escaladas de precios que llegaban desde esa época.

Sí, actualmente él estaría murmurando lo mismo, al escuchar las noticias. En México es ya sabido la crisis económica familiar de cada año, la llamada “cuesta de enero”, cuando entran en vigor alzas en bienes y servicios, para compensar las alzas salariales aprobadas en diciembre y festejadas en la euforia del llamado maratón “Lupe-Reyes” de los mexicanos, que inicia con las fiestas del 12 de diciembre (por la Virgen de Guadalupe) y termina el 6 de enero, día de los Reyes Magos.

En ese ambiente de fiesta, de gastos, la violencia en el país sigue, pese a las promesas y al cambio de poder. Hay otro presidente, otro partido tiene la hegemonía, pero seguimos con un panorama complicado de violencia, incertidumbre económica, desempleo, inseguridad y lo que se acumule.

Pero no debemos preocuparnos…, en Yucatán las cosas van bien. Somos ricos, pues nos damos el lujo de pagar más impuestos, reemplacamiento vehicular y mantenimiento de cámaras (o sea, pagamos por seguridad como si fuera privada). ¿Y los políticos?, aún no acaban de subirse al barco, pero lo harán, porque este año es de antesalas para buscar las nominaciones en diciembre y ser candidatos en febrero de 2021.

Yucatán es ya un terreno fértil para los líderes mesiánicos quienes ofrecerán mucho, no se comprometerán a nada y tomarán todo.

Así, enero trae el inicio de una doble cuesta, la económica y la política en el plano interno, en tanto que los ojos de diversos sectores mexicanos esperan que la cuesta no sea tan empinada, ni se prolongue todo el año, porque ¿saben?, el ciudadano común también desea no preocuparse por ver qué puede llevarle a su familia para comer.

Hasta la próxima…

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