Nada cambia…

LA VISIÓN DE CARONTE
Por Miguel II Hernández Madero

Las elecciones intermedias, tanto locales como federales serán en junio de 2021, los partidos políticos están iniciando su proceso de selección interna para registrar candidatos en febrero o marzo siguientes según los tiempos electorales, pero desde hace varios meses hemos visto personajes que promueven su imagen para tener esa nominación, y otros observando desde las sombras para salir y tomar posiciones.

El escenario político y social difiere en mucho de lo ya conocido en procesos anteriores. Es cierto, ha habido elecciones en el marco de una crisis económica, hiperinflación, con desempleo y errores de las autoridades; todo eso lo tenemos, pero se agrega la contingencia sanitaria por el COVID-19, el desmantelamiento de instituciones y, como cereza del pastel, los desastres naturales en el sur/sureste del país.

La península en octubre fue afectada por tres fenómenos meteorológicos, la zona del golfo ha padecido inundaciones. Buena parte de Tabasco está inundada, Chiapas, padece los efectos de la naturaleza y lo impensable se dio en Mérida: zonas inundadas al subir el nivel de los mantos freáticos, dejando a colonias, fraccionamientos y comisarías bajo el agua.

Sumémosle la violencia que se vive en aumento, con homicidios atroces en Yucatán y Quintana Roo y una policía que mantiene elementos ignorantes del significado de su lema “Servir y Proteger”. Como ejemplo mencionemos los casos de los fallecidos después de ser detenidos por la policía yucateca, o como la policía en Cancún dispersó a balazos una manifestación ciudadana que protestaba contra los feminicidios que sufren.

En ese aspecto nada cambia. Los políticos seguirán aprovechando la situación y tomarán el infortunio como bandera política, remarcando el sufrimiento, pero sin tener idea de qué soluciones proponer.

Las campañas que vienen implican gasto de recursos, tanto económicos como humanos, con el mismo tipo de discursos populistas, aunque la situación de los ciudadanos no les importe o no sepan de qué se trata, y el mismo tipo de fotos posadas… todo igual, pero con una sociedad diferente.

Poner las viejas fórmulas como solución a este panorama es querer preservar un sistema político que se mantiene por costumbre y no por ser exitoso. Pero la Historia nos muestra que cuando las costumbres ya no responden a las necesidades o la realidad social, es entonces cuando se habla de revoluciones, no necesariamente armadas, pero sí con cambios drásticos, muchas veces fruto de la desesperación y, por lo tanto, no son las transformaciones más adecuadas.

Desde esta perspectiva y en un país que está en riesgo de caerse a pedazos, con más pobres cada año, ¿cuál es el juego de los políticos actualmente? ¿Jugar con la esperanza? Tan malo es eso como el mantener un discurso de odio, lleno de promesas vacías, pero sin soluciones. Para nadie será sano continuar por eso camino. Con las elecciones en unos cuántos meses, el tiempo se agota.

Hasta la próxima…

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