Los gritos del silencio

Por: William Casanova

Mañana domingo, a las 08:30 horas, de nuevo ciudadanos yucatecos saldrán a las calles de la capital. Gritarán en silencio. Como lo hicieron los padres y abuelos de muchos de quienes hoy usurpan los cargos públicos porque ya saben que vivir fuera del erario es vivir en el error, en memorable jornada que nos regaló un año bisiesto, 1988, la noche de su 29 de febrero: el estallido de la primera gran lucha cívica de Yucatán por la dignidad de los medios de comunicación, por el derecho a la información pública, para recuperar la voz ciudadana en los espacios públicos, que impulsó el ex candidato presidencial Manuel J. Clouthier.

Vestido de blanco, por segundo domingo consecutivo, el espíritu cívico saldrá a las calles. No se darán motivos para que las autoridades pateen contra ellos más latas de gas, un gas que sacó las lágrimas más profundas de una sociedad a la que se miente y roba. Una agresión a yucatecos de buena fe, que defienden sus derechos ciudadanos ante autoridades sordas, déspotas, mentirosas. Gritarán en silencio, en una marcha que saldrá de la calle 60 con 35 del centro, la tarde esquina que el domingo 19 pasó a la historia por patear una lata de gas, y terminará frente al Palacio de Gobierno (60 con 61).

En silencio. Como el de muchos comunicadores frente a la violación de derechos constitucionales. Mutis que comparten directivos de cámaras, organismos empresariales y asociaciones religiosas, pero aquí nos concentramos en la comunicación pública. El diálogo debe estar por encima del monólogo narcisista.
Como el silencio de la burocracia en materia de Derechos Humanos. Ningún gobernador yucateco, al rendir su Primer Informe (unos de manera constitucional, otros interinos y uno más de un minigobierno), ha estado tan perdido y tan lejano de los yucatecos. Como el silencio de la Fiscalía sobre la situación jurídica de los tres ciudadanos detenidos, no sabemos de manera oficial si fueron liberados o consignados bajo algún cargo. Como el silencio ante la cancelación del Informe programado para el pasado martes en Valladolid.

El silencio que rompió Ulises Carrillo Cabrera, principal asesor de la ex gobernadora del PRI, Ivonne Ortega Pacheco (más tarde renunciaría a ese instituto político), para apoyar al discurso oficial de “un simple y sencillo accidente… con una lata de gas”.

Ese silencio nos remonta a 1988. En su primera gira por Yucatán , los días 21, 22 y 23 de febrero, el entonces candidato presidencial del PAN Manuel J. Clouthier padeció la cerrazón de los medios electrónicos, radio y televisión de Mérida. El 24 se trasladó a Campeche, donde volvió a sufrir el boicot, y se desesperó:
“Ya estuvo bueno de jugar al gato y al ratón. Regresaré a Mérida, ahora que (Carlos) Salinas (de Gortari, el candidato presidencial del PRI) esté ahí, para encabezar una manifestación de protesta contra las cadenas de radio y televisión. Vamos a ver quién está detrás de todo esto; el PRI, Salinas o toda la estructura de gobierno. Voy a convertirme en la sombra de Salinas en caso de que sigan los bloqueos. Y, si es necesario, acudiré a la ONU, a la Comisión de Derechos Humanos, para denunciar que en México no se respeta la libertad de expresión”, anunció.

Regresó la noche del lunes 29. En el aeropuerto meridano abordó una Combi; detrás, cientos de vehículos integraron un convoy de más de dos kilómetros de largo, que lo acompañó hasta el parque San Juan. Un despertar cívico de miles de meridanos, en una columna silenciosa. Ninguna porra, ninguna voz. Un gran cortejo fúnebre nunca antes visto que avanzó hasta el parque de Mejorada, con la ironía en letras rojas, “Que hable México”, escrito en diez mil cubrebocas que no alcanzaron ni para la tercera parte de los manifestantes. Hasta los periodistas que cubrían la gira de Carlos Salinas dejaron casi desierta su sala de prensa para ver el espectáculo: una sociedad en silencio, con los brazos en alto y dos dedos en “V”.

La noche siguiente, del martes 1 de marzo, unos 5,000 meridanos participaron en una segunda marcha pacífica, cuyo derrotero incluyó una visita por las empresas concesionarias de radio y televisión, para solicitarles dignidad, respeto a la inteligencia de los yucatecos, a pedir que cumplan su función social.

Fuente: Periódico “La Verdad”.

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