La depresión de fin de año… Campañas

LA VISIÓN DE CARONTE
Por Miguel II Hernández Madero

Los tiempos electorales han llegado; eso no es noticia, es sólo una expresión de simple resignación ante el proceso que apenas inicia con la pasarela de aspirantes y concluirá a mediados del próximo 2021, con descalificaciones, enfrentamientos, decepción y hartazgo después de un 2020 pleno de desastres naturales y calamidades políticas.

Y es hablar de resignación porque la lista de personajes, hechos y estrategias ha caído en lo absurdo, con ese toque de política a la mexicana donde todo se puede decir y prometer, para que el pueblo decida en qué va a creer con el mayor riesgo de que el mayor ganador sea el abstencionismo, pues a todos perjudica el no salir a votar o hacerlo y que sea un voto nulo, argumentando, como se hizo en 2018, que no había confianza en las instituciones ni en los partidos políticos.

Es necesario no olvidar que la situación económica del país va en caída libre. Los recortes presupuestales son evidencia de una falta de recursos financieros, pese a que aumentó la base de contribuyentes, o sea más gente está obligada a pagar impuestos y estos son cada vez mayores.
En Yucatán se sigue ese mismo patrón. Los gastos de la administración pública se han disparado y no se han generado empleos, por el contrario. La contingencia sanitaria ha golpeado fuertemente a una entidad donde los ingresos son de los más bajos del país.

Pero la solución no llegará con esos viejos discursos manejados por quienes pretenden ser los candidatos “líderes de las clases populares”, porque en realidad no ofrecen soluciones, no exponen planes concretos, sólo hablan de un futuro promisorio (para ellos), mientras muestran sus mejores caras, arman sus escenografías para la foto o la pasarela y repiten frases vacías, pensando que así se “hace política”, pero no, la política no es eso que están acostumbrados a hacer.

No podemos saber qué nos depara el futuro para 2021, pero sí podemos anticipar que después de las elecciones intermedias seguiremos viendo como la alta burocracia mantendrá sus prestaciones e incrementos de salario, los mexicanos seguiremos pagando para mantener a tantos partidos y hasta los gastos domésticos de políticos supuestamente de izquierda o “surgidos del pueblo”, que se dan sus pequeños lujos.

Definitivamente el panorama económico en sí para 2021 no será positivo, no entraremos a un nuevo “Milagro Mexicano”; no habrá incremento de empleos, ni se generarán mayores recursos públicos, ni habrá paz pues hay constantes amenazas y provocaciones.

A ese panorama se suma la violencia e inseguridad en varios estados del país y nos pinta una situación delicada para la cual serán necesarios hombres y mujeres capaces y con vocación de servicio. Son tiempos difíciles, pero es en las crisis cuando surgen los héroes o se genera el desastre.

De nosotros, como ciudadanos, dependerá que tipo de representantes tener, si acaso serán líderes que estén a la altura o nos sumiremos con una lista de nombres sin sentido, sin vocación, capacidad, ni ideología. Candidatos que en sus discursos hablan de cosas huecas o melodramáticas, para aprovechar el sufrimiento y desesperación de a gente, pero no proponen alternativas. Con los mismos rostros y acciones pretenden obtener oros resultados.

Pero como sea, esperemos que la noche termine para saber si ha sido un mal sueño, el inicio de una pesadilla o un verdadero despertar ciudadano.

Hasta la próxima…

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