Descenso de Kukulcán, justo en la reapertura de Chichén Itzá

Los fenómenos arqueoastronómicos de Chichén Itzá y Dzibilchaltún correspondientes al equinoccio de otoño se registrarán el mero día de su reapertura, el próximo martes 22, anunció el astrónomo yucateco Eddie Ariel Salazar Gamboa.

“En diversas zonas arqueológicas del Yucatán se registrarán sucesos arqueastronómicos que marcarán el inicio de la estación”, informó al enunciar que estos también se observarán en Oxkintok y San Antonio Chel, entre otros sitios.

Resaltó que para la Península de Yucatán, la igualdad del día y la noche se registrará el próximo lunes 28, debido a la ubicación geográfica de esta región del país, con respecto al ecuador.

Incluso, a partir del día siguiente “será mayor la duración de la obscuridad”, hasta llegar casi a las 14 horas, en diciembre.

Definió el equinoccio de otoño como el suceso astronómico en el que el Sol pasa de la parte norte del ecuador celeste al sur, por lo que corta el punto vernal en su antípoda. Además, el Astro Rey tiene 180 grados de longitud.

Al mismo tiempo, la Tierra carece de inclinación, y dicha verticalidad del planeta ocurrirá a las 8:32 horas, motivo por el cual, en los países que están en el ecuador terrestre se observará la igualdad del día y la noche.

El académico del Instituto Tecnológico de Mérida (ITM) detalló que el martes 22, en Yucatán, el Sol saldrá a las 6:48 horas y se ocultará a las 18:55 horas, es decir, el día tendrá una duración de 12 horas y siete minutos.

“Sólo en las naciones que están en el ecuador terrestre, el día y la noche tienen una duración de 12 horas exactas, suceso que no ocurre con los países cercanos a los trópicos, tal el caso de México”, acotó.

Al menos para la Península de Yucatán, el día y la noche tendrán la misma duración el próximo lunes 28. El Sol saldrá a las 6:48 horas y se ocultará a las 18:48 horas.

“En este día habrá un equilibrio, un balance entre la luz y la obscuridad”, aseveró el profesor emérito de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY).

La Tierra explicó tiene una desviación máxima de 23 grados 27 minutos en los solsticios de invierno, pero en los equinoccios es de cero o 180 grados, si es de primavera o de otoño, respectivamente.

Además, implica que el Sol empezará a irse del Oriente al Sur de la bóveda celeste, para llegar a su máxima declinación en el solsticio de invierno.

El coordinador del Grupo de Astronomía “Hipatia de Alejandría” del ITM añadió que a partir del martes 29 empieza a decrecer la duración del día, pues el Sol saldrá a las 6:49 horas y se ocultará a las 18:48 horas, hasta que la noche más larga sea en el solsticio de invierno.

Desde el punto de vista arqueoastronómico, dijo que el próximo martes 22 bien se podrá diversos efectos de alineación entre las estructuras mayas con respecto al Sol.

Tal el caso del Templo de las Muñecas de Dzibilchaltún, cuando Kin entre por las puertas principales; en el Castillo de Chichén Itzá se ve el descenso de Kukulcán en la alfarda noroeste; y en el caso de Oxkintok, se observa en el Arco Falso del Grupo Ah Canul.

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