Cachitos de lotería una tradición entre los Progreseños

Progreso.- Tras los gastos que realizaron por las pasadas celebraciones decembrinas, muchas familias progreseñas se les ve ahora pidiendo prestado en casas de empeño o bien comprando con lo poco que les sobró, billetes de lotería y “raspaditos”.

Se sabe por experiencia que en los juegos de azar, las posibilidades de ganar son infinitas, pero también no hay que olvidar que se puede perder pues mucho de ello depende de la habilidad, destreza o mera suerte del jugador o apostador. De ahí, que la mayoría de estos asiduos jugadores abriguen esperanzas en los juegos de apuestas, cuyos premios y regalos están determinados por la probabilidad estadística de poder acertar la combinación seleccionada.

Considerados ya como una mera tradición para muchos progreseños, estos juegos representan hoy en día una excelente opción para mejorar económicamente hablando, lograr un mejor nivel de vida en donde por lo común ha sido ver a gente de todas las edades, condiciones sociales y creencias religiosas pararse en los estanquillos que ofertan este tipo de juegos y oportunidades a través de billetes de lotería, tanto enteros como en “cachitos”, así como los famosos raspaditos, los pronósticos deportivos, el Melate, el Tris, el Super Lotto Millonario, entre muchos más.

Para los que no cuentan con muchos recursos económicos a causa de la severa crisis que afecta a la gran mayoría de las familias porteñas, a la hora de querer apostar a un número de la lotería, optan por el tradicional aunque a la vez ilegal juego de la “bolita”, en el que con sólo un peso el aspirante a ganar una cantidad de dinero, se puede llevar un modesto premio económico.

Algunas personas asiduas a este tipo de juegos como el caso de Luis Paredes y Roberto Salazar comentan que invierten diariamente entre treinta y cincuenta pesos para poder comprar algunos de estos juegos de azar, en el que no importa que pierdan pues, como ellos mismos señalan, lo que muere al último en este caso es la esperanza, la esperanza de poder llevarse una buena lana, sin mucho esfuerzo y menor trabajo.

Yo compro mis billetes de lotería desde hace muchos años, indica don Mario Santana, y algunos de los otros juegos como el Tris o el Melate, por los cuales invierto una cantidad de entre los treinta y cuarenta pesos cada vez que puedo, Más que por la simple ambición de poder ganar lana, lo hago para divertirme, para ver qué sale, precisó.

Otras personas mencionan que de vez en vez juegan a la lotería con la posible esperanza de que algún día los dioses de la fortuna estén de su lado y le peguen a final de cuentas al “gordo”, hecho que les generaría los dividendos necesarios para salir de sus deudas.

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