“Venturita”: con memoria selectiva para la transparencia

Por Fernando A. Toledo y Rivadeneyra

El día de ayer, martes 28 de septiembre, se celebró una efeméride de la cual el espíritu de su razón de ser ha estado en boca de Gaspar Ventura Polanco desde que estuvo en campaña y que, ahora que es alcalde, repite a diario para ver si los umanenses se lo creen: ¡transparencia!
En efecto, el día de ayer se celebró “El Día Internacional del Derecho a Saber”, una iniciativa reconocida por las Naciones Unidas en la que se reclama derecho a acceder a la información de las administraciones públicas como vía esencial para facilitar la participación ciudadana y garantizar la rendición de cuentas.
¿Cómo es que “Venturita”, tan trasparente él, olvidó decirle a su empleado de comunicación social que, al menos, ponga un volantito pequeño en el Face del ayuntamiento? De Omar lo puedo entender, nunca ha sido muy brillante en su labor cómo comunicador y lo que menos se espera de él es iniciativa… pero ¡qué se le olvide al alcalde de la transparencia!

Y es que precisamente ese derecho, el derecho a saber, es algo que gobernantes como Ventura nunca festejan, para ocultárselo al pueblo. ¿Que los umanenses se vayan a enterar que tienen derecho a saber? ¡Ni lo mande Dios! …no vaya a ser que luego lo quieran hacer valer y vayan a palacio municipal a exigirle cuentas claras a “Venturita”. Luego veríamos al pobre del alcalde en su programa de los lunes, molesto y desencajado, argumentando que querer hacer valer ese derecho es confrontación.
La realidad, aunque le moleste al alcalde umanense, es que él sólo ha utilizado la palabra “transparencia” como un sustantivo calificativo: “soy transparente”, pregona. Pero se ha olvidado de utilizarlo como un verbo que indica la acción de ejecutar o hacer algo. En pocas palabras “Venturita” dice ser transparente en los asuntos de la administración pública, pero no lo es, porque nunca ejecuta esa acción.

¿Ejemplos? Bueno, ya lleva casi un mes en palacio y hasta ahora nunca ha informado de los avances de la auditoría que prometió. En campaña él aseguró que conformaría un comité ciudadano para dar certeza, honestidad y transparencia a esa auditoría. ¿Ya se conformó dicho comité ciudadano o, al menos, ya emitió una convocatoria pública para tal cosa? ¿Ya contrató al despacho externo que, según él, realizaría ese trabajo de auditar a conciencia y de manera profesional las finanzas dejadas por Freddy Ruz?
Y si insistimos tanto en este tema de la auditoría es que Gaspar sólo ha contestado al estilo de Capulina cada vez que se habla de ello: “No lo sé, no lo sé… tal vez, quien sabe…”.
Los umanenses tienen derecho a saber, aunque a Freddy y a Ventura no les guste, si esa auditoría se está haciendo o no. Y “Venturita” tiene la obligación de contestar claro, con un “sí” o con un “no”. Si la contestación fuese un “sí”, también tiene la obligación de presentar de manera pública los avances de ese trabajo.
Lo mismo sucede con el delicado y vergonzoso asunto de los terrenos “donados” por Ruz Guzmán: ¿se está integrando una carpeta de investigación y a quién nombró el alcalde cómo responsable de hacerlo? ¿Cada cuando van a presentar un informe público de los avances? ¿Qué sanción recibirán los funcionarios públicos, como su director de trasporte, que participaron en ese presunto acto de corrupción?

A pesar de lo mucho que dice, “Venturita” no genera certeza y sí muchas dudas. Habla mucho, pero no es sincero. Dice ser trasparente, pero no pone la información de sus acciones cómo alcalde al alcance del ciudadano. Te dice lo que hace, pero te oculta el cómo y los motivos. Y eso no es ser transparente. Debe ser por eso que al alcalde de la trasparencia, la ciudad inteligente y de las industrias, el día de ayer se olvidó que fue “El Día Internacional del Derecho a Saber”. Es cuánto.

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