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Umán, los umanenses, los candidatos y los candidotes (y IV)

Por Consejo Editorial

En esta cuarta entrega toca turno a Julián “El Toro” Pech, el candidato tricolor a la alcaldía de Umán. “El Toro”, al igual que los otros tres candidatos anteriores, basa su campaña en la falsa percepción que las redes sociales les permiten: tener más comentarios y más “likes” no significa que los verdaderos umanenses te acepten como persona y candidato. El maravilloso mundo virtual de las redes, lleno de “boots” alquilados, no es la triste realidad de Umán después de seis años de abandono.

Y también, al igual que los otros tres, se llena la boca al hablar de honestidad y de un cambio, pero no actúa en consecuencia. Ni “El Toro”, ni Walldina, ni Mardoqueo, ni Ventura han demostrado con acuses de recibo, hasta ahora, que no evadieron su responsabilidad legal para ser auditados por sus gastos de precampaña. ¡Hombre, tan fácil que es mostrar un acuse de recibo, sellado por el IEPAC o el INE, en público y callarnos la boca! Aquí es dónde “El Toro”, y también los otros, deben abandonar esa comodina presunción de inocencia y demostrar, sin lugar a dudas, que son tan honestos y morales cómo pregonan… después de todo son ellos quienes andan por las calles de Umán suplicándole a la ciudadanía su confianza. ¿O no es así? La política se lleva al cabo en las calles y en los juzgados, lo legal. En ambos casos las reglas y exigencias son distintas y en la calle la presunción de inocencia no cuenta, solo lo que la gente cree de ti.

Otro escollo que debe sortear Julián Pech es la denuncia interpuesta en su contra por negarse a dar manutención a una hija que abandonó hace muchos años. El proceso legal está siendo ventilado en el juzgado tercero mixto de lo civil y familiar, en Motul, Yuc. con el folio 228/2021
Si “El Toro” ha demostrado no ser confiable como padre ¿nos pide su confianza para gobernarnos?
Pero Julián Pech, valga la expresión, no quiere agarrar al toro por los cuernos y prefiere patear la lata. Dicho en otras palabras; ignora todos esos problemas, no los aclara de cara a la ciudadanía y prefiere dejar que el tiempo los resuelva. Si ahora que anda pidiendo el voto es así de oscuro y, al menos, por amabilidad debería dar la cara y aclarar, no con palabras y demagogia sino con documentos, esas cosas de las que se le culpa ¿qué será cuando ya esté sentado en la silla de la presidencia municipal? (continuará)

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