Por decreto: un mundo diferente…

“Ninguna persona es una isla; el dolor de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso nunca preguntes por quién doblan las campanas; están doblando por ti”.

John Dunne, poeta inglés del siglo XVI

LA VISIÓN DE CARONTE
Por Miguel II Hernández Madero

Estos versos escritos hace siglos nos recuerdan que todos los seres humanos estamos hermanados en la sociedad y a todos nos compete lo que ocurra dentro de ella, actualmente atravesamos por una contingencia sanitaria que quiere ser combatida mediante decretos.

Pudiéramos hablar del individualismo que parece ser la tónica del siglo XXI, pese a que aún existen que se preocupan por el bien común. Siempre tendremos a quienes dedican su tiempo a los demás y actúan de manera altruista, recuperando día a día la fe y la esperanza de dirigirnos hacia un mundo mejor.

Pero no es suficiente. Vemos como por decreto se quiere enfrentar a la Pandemia. Se disponen reactivaciones económicas pese a que estamos viendo un repunte en los contagios y es raro que alguien diga que no ha sufrido la pérdida de un conocido, un amigo o, peor aún, un familiar.

Es tiempo de actuar, desarrollando cada quien sus habilidades en una realidad cotidiana en la sociedad cambiante y con grandes desafíos en la que nos ha tocado vivir, sin embargo, tenemos otro “pero”: la contingencia sanitaria parece no existir para los candidatos cuyos equipos de trabajo organizan reuniones y marchas, presumiendo las fotografías donde se ve a la gente sin tomar las precauciones debidas. Es como si se viviera en un mundo aparte, donde los políticos se tomaran en serio aquello de la “inmunidad moral”, que tanto presumió un conocido personaje, pero que al final también se contagió.

Lo malo es que hasta en los candidatos ha habido fallecidos y aun así no aprenden. Para ellos no ha calado el concepto de sentido social y responsabilidad. Es necesario encontrar un vínculo que permita enlazar a todos los sectores, sobre todo a los a quienes son menos favorecidos y necesitan ayuda, agobiados por el peso del dolor o del cansancio de la vida diaria.

La vida no está completa si no somos capaces de ayudar a nuestros semejantes. La bondad y la voluntad de servir se muestra de manera cotidiana y asumiendo, por voluntad propia, un compromiso con los demás, entregando las habilidades, conocimientos y entusiasmo… Eso hace la diferencia entre las sociedades y fortalece los valores éticos y morales que son los cimientos que nos fortalecen como personas.

Señores políticos, estamos a unos cuántos días de las elecciones y para entonces ¿cuántos de sus seguidores se habrán enfermado o habrán contagiado a sus familiares o conocidos que sean población vulnerable?
Es tiempo de apoyar a quienes esperan en silencio, trabajar por una mejor sociedad, pero para ello no bastan los discursos vacíos, ni las simulaciones. Es necesario hacer propuestas y, sobre todo, cumplirlas. No bastan los decretos, no bastan las sonrisas. Se requieren acciones diseñadas para resolver problemas reales.
Ojalá que las ocurrencias no sigan siendo la marca de nuestras autoridades, necesitamos que ya no aumenten las sillas vacías en los hogares yucatecos.
Hasta la próxima…

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