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Plan B de Sheinbaum y la crisis local de Huacho: prioridades invertidas en Yucatán
Díaz Mena, entre los veinticuatro gobernadores morenistas que firmaron un desplegado en el que declaran su respaldo público e incondicional al “Plan B” de Claudia Sheinbaum.
Qué alivio saber que, en medio de las crisis de su gabinete, hospitales con salas de espera que son verdaderos ejercicios de paciencia y comunidades rurales sin agua potable, la prioridad número uno de Joaquín Díaz Mena es reformar la Ley Electoral. Es reconfortante ver esa claridad de prioridades: primero la letra chica de la política nacional, después la ciudadanía yucateca que paga impuestos y espera servicios básicos.
Mientras tanto, en Yucatán siguen pendientes asuntos que no caben en discursos ni en comunicados oficiales: seguridad pública, mantenimiento de carreteras, mejoras en salud pública, agua potable para comunidades rurales, apoyo real al campo y políticas fiscales para la generación empleo digno para jóvenes, mujeres y adultos en general. Pero claro, nada dice “me importan los yucatecos” como subordinar la agenda local al plan B con el que, tercamente, Claudia Sheinbaum quiere reformar la Ley Electoral que, por definición, es una maniobra política nacional.
Si el objetivo era demostrar sumisión política, misión cumplida; si el objetivo era gobernar, la factura llegará en forma de clínicas aún más saturadas de ciudadanos en busca de un sistema de salud pública como el de Dinamarca y ciudadanos que ya no creen en promesas. Apoyar una reforma electoral desde la tribuna estatal suena muy patriótico hasta que uno recuerda que los ciudadanos no votan con decretos, sino con resultados tangibles en su día a día.
En resumen, prioridades invertidas: se invierte tiempo y capital político en ajustar reglas de juego para la política nacional mientras el tablero local se cae a pedazos. Si el gobernador quiere realmente dejar huella, que empiece por lo que está a su alcance: arreglar lo que está roto aquí y ahora, no jugar a ser farol de asuntos federales cuando la casa está en llamas.
