Lo “mágico” de una infamia…

LA VISIÓN DE CARONTE

Por Miguel II Hernández Madero

A mediados de septiembre se confirmó el hallazgo de los restos del primer barco de vapor usado “para el tráfico de esclavos” en Yucatán durante el siglo XIX y la Secretaria de Turismo Michele Friedman lo consideró como algo “mágico”; pero ni es “mágico”, ni es tan simple hablar de ese pasado.

Oficialmente no eran esclavos, porque la esclavitud no existía en México y, por ende, en la Península. Los indios mayas desterrados como consecuencia de la Guerra de Castas eran llevados a Cuba, bajo la forma de Contratas de trabajo, de cuyo contenido ellos no entendían, pues no sabían leer ni escribir, sólo ponían un trazo a tinta y ya era válido.

Reitero, es algo complejo. ¿Eran esclavos? Legalmente no, ¿tenían trato de esclavos? Tampoco, a veces era mucho peor, porque al no ser propiedad eran algo casi desechable. Las propiedades se cuidan. ¿Eran vendidos? Sí.

En marzo de este año se cumplieron 161 años de la salida legal de los primeros mayas rumbo a Cuba, se desconoce la cifra exacta de cuantos fueron vendidos en el lapso de 1849 a 1861. La mayoría murió lejos de la tierra donde nacieron, arrancados de raíz del Mayab, sin que importara a las autoridades su extraordinario apego por la tierra natal.

Y aunque oficialmente se prohibió en 1861, existen los datos de que aún seguía realizándose esa actividad y todavía en 1872 se tienen registros en Cuba de mayas y mestizos en esas condiciones.

Quizá el número de total de nativos yucatecos a Cuba contra su voluntad no sea tan extraordinario como el que sería de los esclavos africanos o sus descendientes, o de los migrantes chinos hacia la isla, pero si mueve a la indignación y a la vergüenza, el saber las condiciones en las que fueron llevados, como fueron tratados y, lo más alarmante, que hayan sido vendidos, por las mismas autoridades a quienes apoyaron años atrás durante las revueltas internas.

Es un pasado que no se puede negar, aunque es parte de nuestra historia que no se difunde, que se pretende ignorar, e incluso muchos yucatecos niegan que haya existido o bien, algunos lo llegan a considerar “fascinante o mágico”. Eso es romantizar el sufrimiento humano.

Hablamos de algo que se disparó a consecuencia de la Guerra de Castas, iniciada en 1847, pero cuya práctica ya ocurría. Existen registros en el Archivo General del Estado, donde se señala la salida de familias rumbo a Cuba, llevando sirvientes mayas, pero regresaban sin ellos, presumiblemente vendidos o “cedidos para trabajar”,

La represión desatada por el régimen peninsular durante la Guerra de Castas avivó el fuego y llevó a una lucha de exterminio por ambas partes. Toda esa furia desatada tendió un velo que ha ocultado los alcances de la venta de yucatecos como esclavos, bajo el disfraz de contratos de trabajo.

La venta de mayas y mestizos se mantiene ignorada por la mayoría de los yucatecos y de los mexicanos en general. Las dimensiones de este comercio son incalculables pues no solamente se trató de aquellos que salieron por el puerto de Sisal con pasaporte y contratas temporales, sino que también hubo envíos desde otros puntos de la costa yucateca.

Además, había un comercio formal y otro informal que escapa de todo cálculo preciso. a tal grado que se persiguió por las autoridades yucatecas y cubanas, pero castigándolo como contrabando, por no pagarse los derechos respectivos. Al no perder de vista este detalle se puede estructurar la situación: el hombre maya y su familia era considerado un objeto, algo que existía peor que no era igual, no tenía derechos, solamente vivía para servir al “blanco”, y en este sentido lo mismo daba que fuera un indio o un mestizo. Ambos estaban obligados por igual a servir a los miembros de la sociedad decimonónica.

Pensar en ese panorama, cuando abiertamente se llegaba a ponerle precio a las personas, hombre, mujeres y, posteriormente, niños (al principio eran incluidos con sus padres), cuando podían ser secuestrados en las calles, e incluso hubo acusaciones de que se llegó a vender a soldados mexicanos enviados para apoyar al gobierno yucateco, sólo nos muestra rapiña, bajeza humana y no, de ninguna manera, puede considerarse como algo “mágico”.

Pero el tema da más. Hasta la próxima…

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