La decisión gubernamental pone en riesgo empleos, de 5 cantinas

Por Didier Madera

Debido a la restricción emitida recientemente por el gobierno del Estado pone en riesgo 300 empleos, de tan sólo cinco bares, advirtieron los propietarios del grupo Cantinas Históricas del Centro de Mérida, quienes manifestaron que acatarán las disposiciones establecidas a partir de hoy.

Los empresarios consideraron tal postura gubernamental como el “tiro de gracia”, pues a pesar de cumplir con todos los protocolos de sanidad para evitar la propagación del Covid-19 así como del pago mensual por una licencia provisionan ante la Secretaría de Salud de Yucatán (SSY) “nos están apagando, nos están desapareciendo”.

Por ende, reprobaron la decisión de suspender la licencia para operar a bares y centros nocturnos, cuando “la transmisión se dio durante las campañas electorales, donde no se cumplían con las medidas de higiene”, coincidieron los propietarios y representantes de cantinas del Centro Histórico.

El propietario de la cantina El Cardenal, Saíd Farah, pidió al gobernador Mauricio Vila Dosal que “no nos quiten la posibilidad de trabajar”, por lo que están dispuestos a dialogar para llegar a un acuerdo.

En conferencia de prensa, donde también estaban los propietarios y representantes de La Negrita, La Ruina,
El Porvenir y La Casita de Paja, indicó que las cantinas “nunca han recibido un apoyo durante la contingencia, y luego de empezar a recuperarse, ahora piden que cerremos, por lo que ni es justo”.
“Las cantinas nunca fueron contempladas por el gobierno (del Estado) desde que empezó la pandemia, y ahora nuevamente se verán afectadas”, acotó.

Ante la disposición que presentó el titular de la SSY, Mauricio Sauri Vivas, el pasado martes 8, las cantinas de los 106 municipios se verán afectadas, y en el caso del grupo del Centro Histórico, están en riesgo 300 empleos, desde meseros, cocineros, músicos, ayudantes, barman, personal de limpieza, etc, sin incluir los empleos indirectos, como la de los proveedores.

Recordó que hace ocho meses, los cantineros solicitaron a la SSY que les dejaran trabajar como restaurantes, de manera provisional, y a cambio les otorgaron una licencia temporal, con un costo de cinco mil pesos mensuales, y sin dejar de pagar la de bar.

El respectivo depósito lo efectuaron el primer día de cada mes, durante siete ocasiones seguidas, por lo que el pago correspondiente a julio se cumplió.
Al mismo tiempo que “nos apegamos a todas las medidas (de higiene), cumplimos cabalmente el aforo, los horarios y todas las condiciones de sanidad que pidieron”.

Por su parte, el propietario de La Negrita, Erik Samson, expresó que “en ningún momento se busca un enfrentamiento con las autoridades, sólo se pretende trabajar en concertación con ellas

Debido a ello, pidió que se les permita trabajar como restaurantes, siguiendo con todos los protocolos sanitarios.
Consideró que los cantineros “son los chivos expiatorios” del acelerado brote de Covid-19 registrado en las últimas tres semanas, cuando la realidad es otra.

“Nuestros músicos tocaron en las campañas y fueron testigos de la falta de sana distancia, de la falta de protocolos en todos los eventos”, aseveró al reprochar que en ningún momento se tomaron las medidas de prevención de la pandemia.

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