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“Huacho”, igual que el clima en Yucatán: frío, frío
El gobierno de Joaquín “Huacho” Díaz Mena en Yucatán ha sido señalado por escándalos de corrupción, endeudamiento, un gabinete dividido y falta de rumbo en proyectos estratégicos, lo que ha debilitado su legitimidad en pocos meses de gestión.
Se acusa al gobernador de favorecer a un reducido grupo de empresarios locales, como Mario Millet Encalada y Raúl Paz Alonzo, quienes han obtenido contratos millonarios con recursos públicos. Se percibe claramente a un “gabinete de ocurrencias” con funcionarios de historial cuestionable y poca experiencia.
Además, en apenas seis meses, el estado acumuló un millonario endeudamiento que ha generado preocupación sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas aunado a la falta de proyectos claros que contrasta con el gasto elevado en publicidad y asesores de imagen.
Por otro lado, la conformación de su gabinete en alianza con corrientes partidistas diversas y grupos de poder ha provocado tensiones internas y ha generado rumores, desconfianza y un “hartazgo prematuro” en la sociedad y en los militantes su propio partido, Morena.
A poco más de un año de gestión, se percibe nula presentación de planes de desarrollo económico y social y se reporta un incremento en la percepción de inseguridad, debilitando la imagen de Yucatán como estado seguro.
Lo malo, es que, a pesar de gastar grandes sumas en propaganda, la estrategia de comunicación no ha logrado mejorar su aceptación pues cuenta con una baja aprobación ciudadana y la más reciente encuesta de PollsMX, la que más le favorece, lo colocó en el lugar 15 de los 32 gobernadores con un 52.7% de aprobación ciudadana, lo que refleja un tempranero, pero fuerte desgaste político.
