Freddy Ruz y el desvío de recursos públicos para financiar campañas políticas

¿Cuánto dinero del erario se utilizará para comprar votos a favor de “Venturita”?

Por Fernando A. Toledo y Rivadeneyra

Durante la pasada campaña electoral, en Umán, Freddy Ruz no reparó en gastos y artimañas para comprar voluntades y votos a su favor con tal de lograr ser reelegido, cosa que logró.
Sus ilegales operaciones fueron desde el montaje de lonas y pinta de bardas para promocionar acciones y programas públicos como logros únicos de su partido, el PAN; cañonazos de $30 mil con cheques emitidos por el tesorero del ayuntamiento, en cuyas negociaciones intervino el regidor Mardoqueo Uicab, cómo se probó con las grabaciones de audio publicadas por esta casa editorial, hasta los tristemente famosos “Freddy Vales”. Todo pagado con dinero del municipio.

Lo preocupante del caso es que Freddy actuó con tal descaro, fuera de los márgenes de la legalidad, que el hecho que ningún partido político haya interpuesto alguna denuncia me hace pensar que no sólo parte de los ciudadanos umanenses vendieron sus votos; también los partidos vendieron las elecciones. ¿Puede alguien acusarme de mal pensado cuando, con tantas y tan contundentes pruebas, ningún candidato hizo algo al respecto? Poderoso caballero…

Y los mismos “Freddy Vales” son prueba de que todos los contendientes políticos dejaron pasar y dejaron hacer a Freddy lo que le vino en gana: ningún partido o candidato cuestionó la ilegalidad que significa llevar al cabo un programa público de esa índole durante la campaña electoral. ¿Tan inocentes y tan ignorantes fueron que no saben que el reparto de los “Freddy Vales” rompe el principio de equidad porque Ruz Guzmán utilizó todos los recursos públicos para autopromocionarse?

Por otro lado está la vigencia de los “vales”: de julio a diciembre de 2018. ¿Cómo es posible que le permitieran a Freddy crear un programa social cuya vigencia rebaza los límites temporales de su administración? Ciertamente septiembre, octubre, noviembre y diciembre de 2018 ya no pertenecen a la administración del H. Ayuntamiento 2015-2018. ¿Cómo aprobó el cabildo de ese entonces ese programa social si, a todas luces, es ilegal? ¿Cómo se etiquetaron esos recursos?

Tan ilegales fueron los “Freddy Vales” que el mismo Freddy nunca respondió por ellos.

Los umanenses, ante la proximidad de las campañas electorales, pueden hacer dos cosas: la primera de ellas es olvidar cómo Freddy les estafó con unos vales que no valen, valga la expresión, ni el papel y la tinta con la que fueron impresos y repetir de nuevo el error de vender su voto y su conciencia, lo que, con toda seguridad, llevará a Umán a otros tres años de abandono para sumar, al final, casi una década de dejadez, corrupción y nepotismo municipal. La otra opción es hacer un análisis de conciencia y reflexionar si vale la pena vender nuestro voto por casi nada a cambio de que un grupo minoritario se haga millonario. Los candidatos y los partidos políticos no van a hacer nada, ya lo demostraron. Y aunque sí lo hagan, nosotros ya debemos asumir nuestras responsabilidades cívicas como ciudadanos. ¿Con que valores morales y éticos podemos reclamarle a Freddy el abandono de Umán, cuando le regalamos nuestro voto por unos inservibles “Freddy Vales”?

Y que quede claro que yo no estoy diciendo que no voten por el elegido de Freddy, cada quien puede votar por el candidato que más le parezca, por muy malo que este pueda ser. Lo que yo quiero expresar es que no vendamos nuestro voto una vez más, porque ya vimos las consecuencias, y que tampoco esperemos que los partidos políticos o los candidatos llevan al cabo acciones legales en contra de quienes desvíen recursos públicos para favorecer a su elegido. Hagámoslo nosotros, es la única manera en la que de verdad el pueblo será el mandante y no el cacique en turno. Es cuánto.

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