Freddy Ruz: la demagogia y la farsa

Por Fernando A. Toledo y Rivadeneyra

El descaro y la desvergüenza parecen no tener límites cuando se trata del alcalde de Umán, Freddy Ruz Guzmán. Todavía esta fresca la tinta de la recomendación 20/2020, emitida el día cuatro del presente, por hechos violatorios a los derechos humanos atribuibles a su administración y, aun así, tiene la desfachatez de publicar un mensaje en su muro oficial de Facebook en el que dice: “El Día de los Derechos Humanos, es una fecha que nos invita a la reflexión, sobre todo, en un momento tan difícil para toda la humanidad, donde los derechos de las personas más vulnerables pueden verse afectados debido a la pandemia del COVID-19.

Recordemos que nuestro granito de arena puede hacer la diferencia, por ello, promovamos la construcción de una sociedad sin discriminación y en donde todos tengan un trato igualitario.” (sic).

¿De qué sirve que envíe una cínica invitación a la reflexión sobre los derechos humanos cuando él, su cabildo, su policía y su administración violan los derechos humanos a placer y con total impunidad? De nada sirve una reflexión si no va seguida de una acción eficaz.

A Freddy se le debería caer la cara de vergüenza cuando afirma que los derechos de las personas más vulnerables pueden verse afectados debido a la pandemia del COVID-19. Pero a Freddy no se le cae la cara porque la vergüenza es algo que no conoce; los derechos humanos de las personas más vulnerables se ven frecuentemente violentados por él, Freddy Ruz Guzmán, cuando utiliza las necesidades de los enfermos, los ancianos y los minusválidos para exhibirlos penosamente en las redes sociales con fines de autopromoción política personal. ¿Qué acaso la dignidad no es un derecho humano?

¿Qué valores morales tiene Freddy Ruz para hacer un llamamiento a construir una sociedad sin discriminación y en donde todos tengan un trato igualitario cuando él es el primero en vulnerar el Estado de Derecho y actuar como un mandatario totalitario? Cómo ejemplo está el llamamiento que la misma CODHEY le hizo al petizo alcalde cuando pretendía detener a los ciudadanos y a los menores de edad y mandarlos a la cárcel municipal por andar en la calle a las 9 de la noche. Muchos de mis lectores recordarán el berrinche público que hizo el alcalde, en un vídeo divulgado en su Facebook, cuando la CODHEY le puso el alto.

Freddy Ruz utiliza la retórica, pero su verborrea nunca se convierte en un verbo de acción porque a él no le interesan los derechos humanos, no le interesa la humanidad y mucho menos los umanenses. Los intereses de Freddy están en sus bolsillos y en sus cuentas bancarias en las cuales su capital, seguramente, son cifras con tantos ceros que igualan la cantidad de baches que hay en Umán.

Ruz Guzmán no tiene calidad moral y se muestra como un farsante al decirse preocupado por salvaguardar los derechos humanos cuando le miente sin tapujos a sus gobernados, tal y como el mismo lo admitió obligado por un juez federal. Ahí está la imagen tomada de la recomendación 20/2020 de la CODHEY donde se consigna el perjurio de Freddy.
Para acabar pronto, Freddy Ruz Guzmán, su cabildo, su policía y su administración son oficialmente violadores de derechos humanos. No lo digo yo, lo dice la CODHEY en su recomendación. ¿Falta decir más? Es cuánto.

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