¡Auxilio! ¡Se muere mi hijo!

Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*
¡Así habrían sido los desgarradores gritos de Ligia!

La conocimos como secretaria del Congreso del Estado en 1987, cuando, con Miguel Borge Martín como gobernador de Quintana Roo, el entonces diputado local Mario Villanueva Madrid -a la postre sucesor del primero- fungía como coordinador de la entonces V Legislatura, por lo que ¡imagínese Usted cuántos años tuvieron que transcurrir para que nuestro personaje se convirtiera en subdirectora de Recursos Humanos!

Nos referimos a nuestra amiga, la hoy afligida madre Ligia Pacheco Navarrete, cuyo hijo, Luis Mario Pacheco Navarrete, de tan sólo 22 años de edad, falleció este lunes 14, cuando desconocidos incendiaron dos vehículos en el garaje de su domicilio de la colonia Payo Obispo de Chetumal, aunque las llamas se propagaron al predio de dos pisos, donde dormía el hoy occiso, quien no pudo escapar… y murió asfixiado.

Lo más lamentable del caso fue que el joven, quien laboraba en la Dirección de Comunicación Social del Ayuntamiento de Othón P. Blanco, falleció en presencia de paramédicos, policías y bomberos que, por su parte, nada pudieron hacer para ayudarlo por su falta de equipo y preparación. Carecen hasta de radios para comunicarse entre ellos.

Conforme a diversos medios que difundieron los hechos, sobre todo en redes sociales, policías y paramédicos de la unidad 1210 de la Unidad de Respuesta a Emergencias Médicas (UREM), bajo el mando de Rodrigo Iván Puga, escucharon los gritos de Luis Mario pidiendo ayuda desde la segunda planta de la casa.

Según el portal UrbanoZ Noticias, los uniformados lo habrían escuchado gritar que no podía respirar desde las ventanas del predio, que contaba con protectores, pero los bomberos no rompieron o no pudieron romperlos. También habría una escalera que daba a la habitación donde se encontraba el hoy occiso, pero la zona también ardía en llamas, además de que uno de los autos incendiados les impedía el paso.

Una hora después, los rescatistas se habrían percatado de que cesaron los gritos pidiendo ayuda, y poco después lograron ingresar. Los propios paramédicos que escucharon las súplicas de apoyo, fueron los que declararon formalmente muerto a Luis Mario.

Para darle una idea de la gravedad del caso, basta remitirnos a mayo de 2013, hace más de 7 años, cuando, con el título de ¡Peligrosa apatía de la Comuna!, publicamos “En primera fila” sobre las elevadas temperaturas que imperaban en todo el país, de las que Quintana Roo no era la excepción, ya que en lo que iba de ese año se habían registrado 36 incendios forestales.

La superficie afectada ascendía a poco más de 4 mil 869 hectáreas de selva, aunque, el informe del Instituto Forestal de Quintana Roo no se refería a la zona urbana, donde recién se había registrado un “majestuoso” siniestro en la colonia Juan Bautista Vega de Chetumal, donde ardieron cinco viviendas y cuatro vehículos de un taller, lo que, ante la ausencia de Bomberos y Protección Civil, provocó crisis nerviosa entre las víctimas, ya que aquellos se presentaron media hora después del inicio de la conflagración.

Así, las llamas debieron combatirse con voluntarios y cubetas de agua de una pipa de CAPA -casualmente pasaba por el lugar-, lo que evitó que llamas de más de 10 metros de altura causaran mayor daño.

La demora de los tragahumos, no obstante, se justificaba en gran medida por una lluvia de circunstancias, entre ellas la apatía y mal gobierno del entonces alcalde de OPB, el mitómano priísta Carlos Mario Villanueva Tenorio, quien -ignoramos con cuál partido-, hoy pretende ser diputado federal o, “por lo menos”, reelegirse en la Comuna, pero que se había convertido en principal enemigo de los Bomberos desde el inicio de su gestión

Verá Usted. Desde el 29 de mayo del 2007 la entonces presidenta del DIF-Municipal, María Antonia Hernández de Ruiz, asumió la búsqueda de soluciones al problema de falta de equipo que enfrentaban los Bomberos, para lo cual convocó a una reunión para integrar un Patronato de Bomberos que involucraría a la iniciativa privada y sociedad civil de la Zona Sur.

Para ese efecto, hubo respuesta inmediata y comprometida por parte del entonces presidente de la Zona Libre de Belice, David Akerman, quien garantizó aportar recursos económicos a la corporación, que siempre ha proporcionado valioso apoyo a los comerciantes de ese vecino país.

Sin embargo, desde el 22 de agosto del 2011, con ocasión de celebrarse su Día, los bomberos demandaron a Villanueva Tenorio equipo de trabajo que debería sobrarle a la institución y que, por infantiles deficiencias legales de la administración anterior, provocaron que tampoco existiera legalmente ese Patronato, según su supuesto presidente, Orlando Cervera Maldonado, por no estar registrado conforme a Derecho.

Añadió que esto también impedía gestionar apoyos internacionales para los bomberos, entre otros, trajes, mangueras y carros-bomba que, en el caso de Estados Unidos, tenían vida útil de tres años hasta antes del sangriento 11 de septiembre, aunque, en aquel 2013, era de dos años, tras lo cual los donan a países que lo demanden.

Othón P. Blanco solicitó esos donativos a través de su Patronato, pero las autoridades extranjeras se negaban a entregarlos por errores en el acta constitutiva del Patronato, de lo que se enteró el entonces alcalde Andrés Ruiz Morcillo, pero su corrección quedó sólo en “buenas intenciones”, al igual que con el “Junior” Carlos Mario, quien tampoco hizo nada en su Dirección de Asuntos Jurídicos, entonces a cargo de Miguel Peyrefitte Ferreiro.

Mejor prueba del desprecio a los bomberos locales por parte de quien siempre ha lucrado con el apellido de su padre, fue “olvidarse” de festejar el entonces reciente Día de los Bomberos, cuando compañeros del gremio periodístico se encargaron de agasajarlos.

Aunque del actual alcalde, Otoniel Segovia Martínez, tampoco se sabe que haya hecho algo por los Bomberos, irónicamente, el soberbio Carlos Mario es uno de los políticos que más admira y respeta Ligia Pacheco, quien nunca imaginó que la incapacidad y apatía de aquél propiciaría, en parte, la pérdida de uno de sus seres más queridos.

Y decimos “en parte”, ya que por otro lado también juegan un papel determinante la falta de oficio policiaco por parte de la Secretaría de Alberto Capella, ya que los incendios provocados de esta naturaleza no son nuevos en Chetumal, donde los vehículos siniestrados son los principales objetos de venganza, aunque en la administración anterior, de corte político, cuando se dice que operaban desde la desparecida funesta Dirección de Gobernación.

Sin embargo, en el caso que nos ocupa existen suficientes elementos para suponer que se podría tratar de una venganza personal, dado que, en parte por envidia, la afectada habría sumado no pocos enemigos desde la Subdirección de Recursos Humanos, según se había puesto de manifiesto en redes sociales, particularmente en Facebook, donde abundaban las críticas en su contra.

Por otro lado, lamentablemente, es del dominio público la incapacidad de la Fiscalía General del Estado en cumplir sus responsabilidades, sobre todo en materia de investigación, por lo que no dudamos que el tema de Luis Mario se convierta en un “Frío” número de expediente más, pese a la contratación de docenas de agentes ministeriales capitalinos, amigos del fiscal Oscar Montes de Oca, cuyas elevadas prestaciones reclaman sus “compañeros” locales.

La tarea para esclarecer el incendio, cuyos autores probablemente no esperaban llegar al homicidio, sino simplemente vengarse o asustar a la funcionaria, ha adquirido nuevos tintes que, para variar, también ponen de manifiesto la incapacidad de la Fiscalía, ya que hoy resulta que también podía involucrar a “conocidos” -excepto para la Fiscalía- agiotistas colombianos presuntamente contratados por la firma llamada “Gota a gota”.

¡Vaya paquete para el compadre del gobernador Carlos Joaquín!

PD: Nuestras más sinceras condolencias para nuestra amiga Ligia

(Permitida la copia, publicación o reproducción total o parcial de la columna con crédito para el autor)

*Luis Ángel Cabañas Basulto es un periodista con más de 43 años de experiencia como reportero, jefe de información, editor y jefe de redacción de varios medios de comunicación, además de haber fungido como jefe de información de dos ex gobernadores y tres ex presidentes municipales, y escribir cinco libros, uno de ellos pendiente de publicar.

Titulado como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con cinco Diplomados, dos de ellos en materia de Juicio de Amparo, Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así como con más de 20 Seminarios, Talleres y Cursos diversos.

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