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Al son del huachicol fiscal
El sainete político tiene nuevo protagonista: Fernando Farías Laguna, un marino detenido en Argentina que, con más papeles que un notario y más mensajes que un adolescente en WhatsApp, que le envió una nota al ex secretario Rafael Ojeda y amenaza con cantar todo para dinamitar la narrativa oficial. Resulta que el hombre asegura tener pruebas de un “huachicol fiscal” que involucra a altos mandos, a varios de sus colaboradores cercanos, un hijo de un expresidente y hasta un gobernador.
En otras palabras, el combustible de las campañas políticas no fue la esperanza, sino la gasolina robada con factura incluida.
El guion es digno de un corrido mexicano: el detenido pide asilo a Milei porque sabe que si pisa suelo mexicano lo borran más rápido que un tuit incómodo. Mientras tanto, en Washington ya se frotan las manos con la extradición, parte de la operación “Escudo de las Américas”, a la que México no fue invitado, porque claro, ¿quién quiere a un vecino que llega con olor a huachicol y discursos de soberanía?
La diplomacia mexicana atraviesa su peor momento: la visita de la presidente, con “A”, Claudia Sheimbaum, a Barcelona fue recibida con frialdad, Trump repite que “México está perdido sin los EUA”, y el embajador estadounidense trata a los representantes mexicanos como becarios en su primer día. Desde Palenque, la orden de AMLO es clara: que el marino no pise suelo estadounidense, porque allá podría cantar más que un mariachi en Garibaldi y revelar cómo las aduanas se convirtieron en cajas chicas de campaña.
El resultado es grotesco: un gobierno que presume soberanía mientras ruega que el detenido en Argentina no cante para que no se destape la cloaca; un aliado que se aleja cada vez más; y un encarcelado que, con sus mensajes y pruebas amenaza en tono de tenor, con demostrar que la “transformación” se financió con la misma impunidad que los morenistas juraron combatir.
Una cosa parece ser segura, que el huachicol fiscal no solo llenó tanques, también llenó urnas. Y ahora, con la extradición en juego y la diplomacia en ruinas, la tragicomedia mexicana demuestra que la gasolina robada no solo incendia motores… también quema gobiernos.
¡Canción dedicada a Mr. Trump y familia que le acompaña!
