Motul
Si los perros ladran…
Un portal publica una entrevista con Erik Jasper, presidente municipal del PRI en Motul; Jasper afirma que Morena está tan desgastado y dividido que el PRI tendría amplias posibilidades de ganar la presidencia municipal en 2027.
El argumento y la reacción Jasper despliega su pronóstico con la seguridad de quien vende boletos para una función: anuncia el final de la obra rival y promete entradas de primera fila para el reestreno priista. La respuesta no se hace esperar: aparecen los defensores de Morena, plumas que actúan como gatilleros a sueldo, y, con la misma velocidad con que se borran los tuits incómodos, desacreditan a Jasper llamándolo “loco”.
Lo curioso es que la primera reacción de los aludidos no fue un contraargumento con cifras, propuestas o autocrítica; fue un insulto. Cuando la réplica consiste en descalificar al mensajero en lugar de discutir el mensaje, el mensaje gana puntos por sí mismo: si no hay argumentos, la acusación suena a confesión.
Mi lectura puede ser mordaz, pero sobria: no estamos proclamando vencedores anticipadamente, ni firmando actas de triunfo; estamos observando un teatro político donde los aplausos se miden en tuits y las defensas en descalificaciones. Que Jasper asegure que hay “amplias posibilidades” no es una profecía, es una apuesta casi segura si Morena y su feligresía siguen actuando de ese modo. Parece que los cuatroteístas no se han dado cuenta que la gente, la ciudadanía, se cansa… se aburre ya de su actitud, ineficiencia y cínicas muestras públicas de corrupción.
Que la respuesta inmediata sea el insulto, y no la refutación, es el dato que merece una carcajada amarga: la política local se parece cada vez más a un ring donde los guantes son memes y las razones, escasas. Claro, nadie de ellos habló del morenista más “ilustre” de Motul: Roger “El Zorro” Aguilar. ¿Por qué será?
Si la política fuera un concurso de oratoria, hoy ganó el silencio argumental: Jasper lanzó la pelota con jiribilla y los rivales, en lugar de batearla, le respondieron con gritos. Para 2027 falta mucho, pero la escena ya tiene guion: quien no tiene argumentos válidos, tiene prisa por desacreditar. Y para tener la lengua larga, hay que tener la cola muy corta… y la cola de “El Zorro” es laaaaaaaarga… muy laaaaaarga. Y en política, como en el teatro, a veces la ovación llega por la falta de aplausos del otro bando. Observa, verifica y exige debates con más datos y menos epítetos.
Es cuánto.
