Connect with us

Portada

Sheinbaum y el tercer mono sabio: el que habla de más

Mientras trabajadores de la salud denuncian carencias y protestan en distintos puntos del país, la presidenta insiste en minimizar el descontento. No es el mono que no ve ni el que no escucha; es el que habla tanto que pretende que los hechos desaparezcan detrás del discurso.

Por Consejo Editorial

Los tres monos sabios han sido durante siglos una metáfora universal: uno no ve el mal, otro no escucha el mal y el tercero no habla del mal. Representan, para bien o para mal, la decisión de ignorar aquello que resulta incómodo. Sin embargo, la política morenista parece haber evolucionado el concepto. Siguen siendo tres monos: uno que no quiere ver; otro que no quiere escuchar; pero el tercero, en lugar de callar, habla mucho. Demasiado.
Cuando se le cuestionó sobre las protestas de trabajadores de la salud, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aseguró que no existen protestas “a lo largo y ancho del país” y rechazó la idea de una movilización generalizada.
Ahí aparece el modificado tercer mono. No el que se tapa los ojos para no ver los problemas. Tampoco el que se cubre los oídos para no escuchar las quejas. Mucho menos el que se tapa la boca para guardar prudente silencio. No. Este tercer mono presidencial hace exactamente lo contrario: abre la boca para explicar por qué los problemas que todos observan no son realmente problemas.

La diferencia es importante. Los tres monos originales pecaban de omisión. Pero en esta versión de la 4T, el tercer mono peca de exceso. Mientras aquellos callaban ante la realidad, éste intenta sustituirla a base de declaraciones.
Lo curioso es que la propia presidenta ha reconocido que existen demandas legítimas de los trabajadores del IMSS y ha instruido a Zoé Robledo para atenderlas mediante un plan de acción. Pero al mismo tiempo minimiza las protestas y rechaza que exista una situación extendida.
Es como un médico que diagnostica una enfermedad y, acto seguido, asegura que el paciente goza de perfecta salud.
La estrategia parece consistir en discutir la magnitud del problema en lugar de resolverlo. Si hay protestas, son pocas. Si hay inconformidades, son aisladas. Si hay desabasto, no es tan grave. Si hay críticas, son exageraciones. Y si la realidad insiste en llevar la contraria, siempre se puede convocar otra conferencia para intentar corregirla.

Los monos sabios de la tradición oriental enseñaban moderación, pero el nuevo mono político enseña otra cosa: que una declaración suficientemente larga puede intentar tapar cualquier evidencia incómoda. Pero la realidad tiene una virtud que ningún discurso puede derrotar: no desaparece porque alguien la niegue, no se corrige porque alguien la minimice y no se esfuma porque una autoridad la someta a votación verbal durante una conferencia de prensa.
Quizá el verdadero problema no sea que el gobierno no vea las protestas. Quizá tampoco sea que no escuche a quienes protestan. El problema es que, después de verlas y escucharlas, sigue hablando tanto que termina convencido de que las palabras pesan más que los hechos.
Y mientras los tres monos sabios guardaban silencio para evitar el error, el cuarto mono parece haber descubierto una nueva fórmula: hablar sin pausa hasta intentar convencer al país de que el error no existe.

Lástima que los hospitales, los trabajadores y los ciudadanos no vivan dentro de los discursos. Viven en la realidad. Y la realidad, por más que se le sermonee desde un micrófono, tiene la desagradable costumbre de responder con hechos.
Es cuánto.

Continue Reading
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Advertisement

Copyright © 2023 Grupo Editorial Tu Espacio del Sureste.