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Bustillos y su siesta legislativa en 4K de resolución
Si alguien le dice que la política es un oficio de alta responsabilidad, preséntele al diputado morenista Julián Bustillos: especialista en gestión del sueño durante sesiones del Congreso Estatal. Captado plácidamente dormido en su curul, el espectáculo no fue precisamente una clase magistral de compromiso ciudadano.
Uno esperaría, al menos, que el sueño fuera por exceso de trabajo; la realidad es más prosaica y, por desgracia, mucho más rentable para él.
El sueldo y la indignación pública
La gente en redes no se anduvo con rodeos: más de $100,000 al mes suena a salario de ejecutivo, no a permiso para roncar en horario laboral. Si el electorado paga la nómina, el mínimo es que el funcionario devuelva atención, no bostezos.
La indignación no es solo moral; es práctica: cuando quien cobra bien no cumple, la confianza pública se evapora más rápido que la excusa de turno.
La respuesta del diputado
En lugar de aclarar, el diputado optó por el manual del político morenista: ofenderse y repartir culpas. ¿La responsable? La IA y los prianistas, según su versión. Es un clásico: cuando la evidencia visual deja mal parados a los del partido guinda, la culpa salta a la tecnología o al enemigo político. Diputado Bustillos, si la inteligencia artificial tiene la culpa de que usted se durmiera, quizá sea hora de pedirle a la IA que también redacte su agenda y lo despierte a tiempo.
Dormir en el trabajo no es un pecado menor cuando el trabajo es legislar y el sueldo es de lujo. La escena es cómica hasta que uno recuerda que detrás de cada curul hay decisiones que afectan vidas. Si la defensa del diputado es echar la culpa a la IA y a los adversarios, que al menos tenga la decencia de devolver el salario proporcional a las horas despierto.
Mientras tanto, la ciudadanía seguirá pagando la factura de una siesta que no pidió.
Por último, diputado Julián Bustillos, no sea gacho… al menos díganos si la IA sueña con ovejas eléctricas.
