Portada

Marx sin capital: una muy buena lección

Marx Arriaga pasó de ser el “intelectual orgánico” del obradorismo a convertirse en su propio influencer del infortunio. Su publicación del 2 de agosto no es un reclamo administrativo, es un performance político. Y como todo buen performance, lo que más importa no es la verdad, sino el drama.

Por Consejo Editorial

Marx Arriaga Navarro, el arquitecto de los libros de texto que confundieron más a los niños que el examen de admisión de Hogwarts, volvió a la escena pública el 2 de agosto con un berrinche digital digno de telenovela. El exdirector de Materiales Educativos de la SEP, que alguna vez presumió ser el paladín de la “Nueva Escuela Mexicana”, ahora se presenta como mártir del obradorismo: abandonado por sus camaradas, hambriento, sediento y ¡sin capital!… aunque con suficiente energía para grabarse en video y subirlo a redes sociales.
Su publicación fue un desfile de lamentos: “¡Un mes más sin liquidación!”, clamó, como si la burocracia mexicana alguna vez hubiera sido puntual en pagar lo que no debe. Señaló con dedo flamígero a Mario Delgado y compañía, acusándolos de dejar a sus camaradas “en la calle”. El drama es tan intenso que uno esperaría verlo vendiendo boletos para su tragedia en el Teatro Peón Contreras. Lástima que aun sigue en reparaciones.

Lo irónico es que Arriaga exige una liquidación que, por ley, no le corresponde: los funcionarios de confianza no tienen derecho automático a indemnización. Pero eso no detiene su narrativa de víctima épica, donde el sistema con el compartió alma, corazón e ideología hasta la muerte, lo traiciona y él se convierte en héroe incomprendido. El mismo que defendía libros con errores garrafales y cargados de ideología izquierdista, ahora se defiende a sí mismo con discursos de justicia poética.
El resultado es un espectáculo tragicómico. El hombre que quiso rediseñar la educación mexicana para forzar la narrativa “No mentir, no robar y no traicionar” como lema y código de ética fundamental de su partido político Morena y del movimiento de la Cuarta Transformación (4T) en México, ahora llora públicamente que sus camaradas guindas le mintieron, le robaron y lo traicionaron y protagoniza un reality show de deudas, casas hipotecadas y reclamos en Twitter. Y mientras tanto, nuestros niños siguen aprendiendo matemáticas con libros que parecen escritos por un comité de duendes desvelados.
¡Caray! Yo nunca pensé que Marx se quedara sin capital.
Es cuánto.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Salir de la versión móvil