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Historias de la tierra de “Nunca Jamás”: El ladrón premiado

En Motul, las calles siguen esperando pavimento y los pozos pluviales existen solo en la imaginación. ¿La razón? El exalcalde Roger “El Zorro” Aguilar Arroyo se llevó más de 4 millones de pesos destinados a esas obras. La ASEY lo documentó con precisión quirúrgica: dinero cobrado, obras inexistentes. La fiscalía lleva al “Zorro” ante un juez penal, lo juzgan, lo encuentran culpable, se va al bote y caso cerrado… o al menos debería serlo.
Pero en la república de la 4T, robar no es un delito, es un mérito curricular. El proceso penal se “suspendió” gracias a jueces obedientes y consejeros jurídicos creativos. Y como premio a su talento para la desaparición de recursos, Aguilar fue nombrado director del INDERM por el gobernador Joaquín “Huacho” Díaz Mena. Sí, aquí el que roba no va a la cárcel, va a una oficina gubernamental a seguir mamando del presupuesto y a aplicar y refinar las mañas aprendidas.
El reporte de la ASEY es un catálogo de irregularidades: 15 observaciones, ninguna solventada. Calles fantasma en Motul, Kiní y Ucí; pozos invisibles en Tanya, Kaxatah y compañía. Obras que solo existen en los discursos, porque en el terreno lo único que se construyó fue impunidad, gracias a Díaz Mena.
La moraleja es simple: en Yucatán, la corrupción no se castiga, se recicla. El ladrón se convierte en funcionario, la evidencia se convierte en papel mojado y la justicia en espectáculo de sombras. Más claro que el agua: la ASEY confirma el robo, pero la 4T y “Huacho” confirman la protección. Y los ciudadanos, como siempre, confirman que la transparencia, la rendición de cuentas y el Estado de Derecho son mitos e ilusiones tan grandes como las obras que nunca se hicieron en la tierra de “Nunca Jamás”