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El gobierno estatal de Morena no puede volver a llegar tarde ante el riesgo de dengue, zika y chikungunya

Mientras miles de hogares recogían agua, barro y pérdidas materiales, el gobernador Joaquín Díaz Mena y la diputada Clara Rosales parecían ensayar para la próxima postal partidista: mítines, fotos dentro de charcos y más gestos que gestiones. Resultado práctico: cero información clara, cero coordinación visible y la sensación de que la prioridad es la foto pa’l Face, no la prevención.

Las recientes lluvias evidenciaron nuevamente un gobierno más preocupado por la política partidista que por atender los problemas de la gente. Esto no fue un desliz aislado. Es la misma película: problema, demora, reacción tardía, y luego promesas que suenan a campaña. Cuando hablamos de dengue, zika y chikungunya no hay tiempo para dramatismos ni para posar frente a cámaras. La Ley para la Prevención y Control de las Enfermedades Transmitidas por Mosquitos del Estado de Yucatán no existe para decorar el portal del Congreso; establece responsabilidades concretas: prevención, control de criaderos, fumigación y campañas informativas. ¿Se está cumpliendo? El silencio oficial sugiere lo contrario.

El Gobierno Estatal de Morena no puede repetir con el dengue, zika y chikungunya el mismo patrón que ha mostrado ante los principales problemas que han afectado recientemente a las familias yucatecas: llegar tarde y reaccionar cuando los problemas ya están encima de la gente y las recientes lluvias dejaron en evidencia, una vez más, la preocupante desconexión entre las prioridades de las autoridades y las necesidades reales de la ciudadanía.
Mientras miles de familias enfrentaban inundaciones, pérdidas materiales y afectaciones en sus comunidades, vemos al gobernador Joaquín Díaz Mena y a la diputada Clara Rosales más ocupados con la política partidista, con la organización de mítines y las fotos dentro de los charcos que en informar, coordinar apoyos y atender oportunamente la emergencia sanitaria que se avecina.
Lo preocupante es que lo ocurrido durante las lluvias no es un hecho aislado, sino parte de una constante que se ha repetido en distintos temas que afectan a Yucatán: un gobierno estatal de Morena que llega tarde a los problemas y que parece más preocupado por la política partidista que por resolver los problemas de la gente.

Ante el inicio de la temporada de mayor proliferación de mosquitos, la Ley para la Prevención y Control de las Enfermedades Transmitidas por Mosquitos del Estado de Yucatán establece responsabilidades específicas para las autoridades sanitarias estatales en materia de prevención, control de criaderos, fumigación y campañas de información. Esto no se trata de colores partidistas. Se trata de que la ley se cumpla. Después de las lluvias que acabamos de vivir, las familias yucatecas tienen derecho a saber cuál es el plan del Gobierno Estatal para prevenir el dengue, el zika y el chikungunya.
Lo que ignoramos, porque aún el gobierno estatal no lo ha informado, es si las campañas de fumigación y prevención ya cuentan con un calendario definido, cobertura territorial y recursos suficientes para atender el incremento del riesgo sanitario derivado de las recientes lluvias.
En términos prácticos, las campañas de fumigación y prevención debieron estar planeadas desde hace tiempo porque la prevención no puede comenzar cuando los casos empiecen a aumentar. Tiene que comenzar ahora. Gobernar es anticiparse a los problemas, no reaccionar cuando ya se convirtieron en una crisis.

Las familias yucatecas necesitamos un gobierno que trabaje con planeación, que tenga como prioridad la atención de la ciudadanía y que entienda que la salud pública debe estar por encima de cualquier agenda política. La gente espera soluciones, no propaganda. Espera prevención, no improvisación, porque las familias yucatecas ya hemos visto las consecuencias de gobiernos que reaccionan tarde ante los problemas.

Pero, repito, los yucatecos hoy no necesitamos propaganda; hoy necesitamos prevención. Hoy no necesitamos discursos; hoy necesitamos resultados. Porque cuando un gobierno llega tarde, las consecuencias las terminamos pagando nosotros, la ciudadanía de a pie. Por eso exigimos que las acciones de prevención comiencen ahora y no cuando los casos ya estén aumentando. Pero si la prioridad es la propaganda, que al menos incluya repelente. Mientras tanto, los yucatecos merecemos algo más que selfies en charcos: queremos prevención, planes claros y resultados. Gobernar no es posar; gobernar es anticipar. Y si el Gobierno Estatal de Morena no entiende eso ahora, que no se sorprenda cuando la factura llegue en forma de brotes que podrían haberse evitado. Que conste.

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