Portada

Conchi y el milagro digital: de las críticas locales al aplauso internacional en 24 horas

Hay fenómenos políticos difíciles de explicar. Por ejemplo, que una candidata cambie de partido después de años atacando a sus futuros aliados. O que, apenas recibe una lluvia de críticas por su flamante salto a Morena, aparezca de manera casi milagrosa una legión de desconocidos desde distintos rincones del planeta para defenderla con un entusiasmo que ni los militantes de Umán habían mostrado jamás.

Por Consejo Editorial

¡Vaya, vaya! Resulta que la reciente adhesión de Concepción “Conchi” Ruiz Huchín a Morena produjo exactamente el efecto contrario al que seguramente esperaban sus operadores políticos: en lugar de aplausos, abrió una caja de cuestionamientos entre ciudadanos y militantes morenistas que no terminan de entender por qué el partido de la transformación sigue especializándose en reciclar adversarios de ayer para convertirlos en cuadros distinguidos de hoy.

Pero cuando las críticas comenzaron a acumularse, ocurrió el prodigio: las redes sociales de la ex candidata naranja empezaron a llenarse de comentarios positivos provenientes de perfiles tan genuinos como un billete de tres pesos. Cuentas con fotografías genéricas, historiales inexistentes y ubicaciones internacionales tan variadas que daban la impresión de que la defensa de Conchi se había convertido en una causa mundial de primer orden.

Resulta enternecedor imaginar que ciudadanos de medio mundo despertaron preocupados por el futuro político de Umán y decidieron coordinarse espontáneamente para escribir mensajes prácticamente idénticos en apoyo de la nueva adquisición de Morena.

La explicación más sencilla, sin embargo, parece menos romántica.

Mientras usuarios locales cuestionaban el chapulineo político de Ruiz Huchín, una oleada de perfiles sospechosamente sincronizados salió a rescatar su imagen. Todo bajo una estrategia que parece inspirada en la vieja máxima digital: si la realidad no gusta, siempre se puede intentar sepultarla bajo toneladas de comentarios prefabricados.

Y es que la trayectoria política de Conchi tampoco ayuda mucho a construir una narrativa de consistencia ideológica. Su recorrido ha incluido escalas en el PRI, posteriormente en Movimiento Ciudadano y ahora en Morena. Una ruta turística partidista que demuestra que, para algunos actores políticos, las convicciones son menos importantes que las oportunidades.
Lo más llamativo es que durante la campaña de 2024 la entonces candidata naranja aseguró que no se vendería. Dos años después no faltan quienes revisan aquella declaración y se preguntan si simplemente olvidaron pedir las letras pequeñas del contrato.

Mientras tanto, dentro de Morena el malestar sigue creciendo. Militantes fundadores observan cómo nuevos perfiles aterrizan con alfombra roja, mientras muchos de quienes construyeron el partido desde abajo siguen esperando reconocimiento. La famosa transformación parece incluir también la transformación exprés de adversarios en compañeros.

Por si fuera poco, usuarios señalan que comentarios críticos hacia la nueva militante guinda han comenzado a desaparecer de algunas publicaciones. Una práctica curiosa para quienes aseguran defender la libre expresión, pero que parecen sentirse más cómodos dialogando con bots que con ciudadanos reales.

Al final, la verdadera pregunta no es si hubo o no una operación digital para maquillar la recepción de Conchi Ruiz en Morena. La pregunta es por qué un proyecto político que presume respaldo popular necesita recurrir tan frecuentemente a ejércitos virtuales para convencer a la gente de que todo va maravillosamente bien. Porque una cosa es transformar la realidad y otra muy distinta es intentar editarla en la sección de comentarios.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Salir de la versión móvil