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¡Bien morena!: la IA no asolea, pero el oficialismo sí se quema

En México, el país donde la realidad siempre supera a la ficción, una mujer decidió asolearse en Palacio Nacional, y con ello expuso no solo la piel al sol, sino la fragilidad del aparato propagandístico oficial. La escena era tan absurda que pedía a gritos una cobertura honesta, irónica, incluso divertida. Pero no: los medios oficialistas, encabezados por la maquinaria de Infodemia, optaron por la ruta más patética posible —negar lo evidente y culpar a la inteligencia artificial.
Según ellos, la imagen era un “montaje digital”, un invento de IA. El problema es que la mentira duró menos que un bloqueador solar barato: pronto se desmintió, y la propia presidenta mexicana terminó aceptando que sí, efectivamente, alguien había convertido el recinto presidencial en su playa privada. El oficialismo quedó atrapado en su propio ridículo, como quien insiste en que el sol no existe mientras se quema la cara.
La torpeza fue doble: primero, negar lo obvio; segundo, subestimar la inteligencia del público. Infodemia, que presume de combatir noticias falsas, se convirtió en fabricante de ellas. El episodio es una radiografía perfecta del oficialismo: incapaz de admitir lo incómodo, dispuesto a inventar cualquier excusa, aunque sea tan endeble como culpar a un algoritmo.
Una mujer se asoleó en Palacio Nacional, y los medios oficialistas se achicharraron en su propio intento de encubrirlo. La transparencia quedó en toalla, la credibilidad en traje de baño, y la narrativa oficial con quemaduras de tercer grado.