XXXI aniversario de Umán como ¿ciudad? ¿Hay motivos para celebrar?

Por Fernando A. Toledo y Rivadeneyra

“Venturita”, el nuevo alcalde umanense, ya salió en un vídeo a anunciar con bombos, platillos y voladores que el ayuntamiento, su ayuntamiento, ya está preparando una magna celebración para conmemorar el XXXI aniversario del nombramiento oficial de Umán como ciudad.
La pregunta obligada es ¿hay motivos para celebrar? Más allá del nombramiento oficial ¿es realmente Umán una ciudad en toda la extensión del término? Gaspar nos quiere vender la idea que con su liderazgo Umán llegará a otro nivel de desarrollo para convertirse en su soñada “Ciudad de la Industrias”. Lo que “Venturita” no dice en su retórica, es que Umán no tiene ningún nivel de desarrollo. Al menos no se puede hablar de desarrollo si este no se ve reflejado en los servicios que la ciudadanía recibe por parte de sus autoridades.
En Umán, el corredor industrial ha crecido sin orden alguno. Muchas de esas empresas, la gran mayoría, se pasan por el arco del triunfo las leyes y las regulaciones ambientales y urbanas. Sólo recordemos el gran derrame de ácido clorhídrico, ocurrido hace casi tres años atrás, que afectó a gran parte de un fraccionamiento. O la gran laguna de desechos tóxicos detrás de la planta de Empaques Nova, a poco menos de 200 metros del cárcamo de agua potable ubicado en la entrada de San Lorenzo. O la planta de la cementera Holcim, justo a la entrada de Umán, cuyo humo con partículas tóxicas cubre gran parte de la zona norte de la ¿ciudad?

No importa que los umanenses no tengan motivos para celebrar, para “Venturita” el objetivo es hacernos creer que sí lo hay para ofrecerle a los ¿ciudadanos? circo y PAN con mucho PRIMOR.
No importa que se gasten recursos públicos en esa “celebración”, el chiste es que los umanenses se distraigan y olviden, aunque sea por un momento, que casi un 90% de ellos vive en fraccionamientos sin municipalizar; con las calles llenas de baches; un servicio de agua potable no malo e insalubre, sino lo que le sigue; inseguridad; una policía municipal cuya preocupación principal no es proteger a la ciudadanía, sino recaudar su cuota de mordidas; un basurero municipal que en realidad es un tiradero de deshechos al aire libre que se quema un día sí, y al otro también, produciendo una densa nube toxica sobre gran parte del sector poniente de la ¿ciudad?; una pandilla de regidores que se preocupan más que su quincena esté completa que en combatir la corrupción pasada y presente que, como una gangrena, pudre todo lo que está en palacio; una contralora que, en lugar de vigilar que los recursos del ayuntamiento se utilicen conforme a la Ley, cobra sueldo como aviadora … y así hay más ejemplos. Muy bien, ahora díganme si hay algo que celebrar en Umán.
Umán podrá ostentar el título de ciudad, pero se lo debe más a su densidad poblacional que a la calidad de servicios públicos que el ayuntamiento provee. “Venturita” es cínico al pretender celebrar cuando casi el 90% de los ciudadanos de Umán no tienen derechos a servicios públicos porque, según Gaspar, municipalizarlos para darles los servicios que se merecen sería un problema para el ayuntamiento. Y, claro, Ventura lo que menos quiere es resolver problemas, lo que él desea es festejar y fingir que en Umán todo está bien.
Es cuánto.

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