Una madre romántica y roja

Por Francisco Solís Peón

“Procura leer libros inteligentes y serios,

la vida hará el resto”.

Fiódor Dostoievsky.

Si alguien representa el epítome de la narrativa tropical es precisamente el premio nobel colombiano Gabriel García Márquez, por ello no sorprende que en una entrevista ya añeja, el buen “Gabo” comentase:

“Con la literatura rusa me sucede algo similar que con el frío, me cala los huesos de una manera que no es agradable, me atraganto de tantos nombres y tantísimas tristezas, es gris gélida e intimistamente reflexiva, como lo es la propia Rusia”.

Recuerdo que en mi niñez descubrí en la biblioteca de mi abuela una colección de volúmenes donde cada uno contenía lo más granado de las fábulas infantiles de cada país. La edición estaba fechada muy al principio del siglo pasado, llamó mi atención su impecable y vistoso empastado así como la belleza de las ilustraciones. Sin embargo el tomo correspondiente a Rusia tenía algo especial, los colores blanco y dorado dela portada y forros le daban un toque religioso contrastante con los alegres tintes colorados de las viñetas donde convivían osos, cazadores, aldeanos y hadas, todos pálidos de frío.

Llamaba la atención la singular inocencia de las historias, mucho mayor que lo normal comparándola con otros países.

Tal vez así se resume la literatura rusa del siglo XX, llámese novela, cuento u obra teatral, todo constituye una enorme fábula que conlleva cientos de moralejas a partir de historias muy tristes. Así tenemos los cuentos de Chejov(1), las novelas de Dostoiyevsky(2), los monumentales libros de Tolstoi(3), las sátiras de Zhvanetsky(4), hasta llegar a la crudeza del “Archipiélago Gulag” de Soyelitzin(5).

La paradoja estriba en que la novela que lo inició todo, la corriente denominada como  “realismo socialista”, en la cual (dirán los expertos) juegan una dispar justa de vencidas el naturalismo francés y el romanticismo alemán, sí es capaz de encender fuego interno aún a través de los gélidos paisajes. Publicada en 1907 “La madre” del activista Máximo Gorky (1868-1936) inauguró la tradición de los personajes atormentados por su entorno lo que los conduce a un sufrimiento interior que los hace reflexionar sobre la realidad social.

No resulta muy novedoso el tema de una madre que lucha contra la tormenta perfecta que lucha contra la miseria, la ignorancia, el machismo y la represión política, podemos decir que la protagonista es una suerte de abuela del heroico y no menos atormentado Dr. Shivago de Pastermak(1957)(6), pero la imagen de esta mujer noble y temeraria precisamente una década antes de los acontecimientos que cambiaron al mundo, le otorga una dimensión muy particular a esta obra, no solo para literatos, también para politólogos.

Gorki narra la historia de Pelagia, conocida como “La madre”, personaje que simboliza el despertar del proletariado ruso a la realidad socialista, dicho despertar llevó a una lucha que se cobraría con la vida de algunos de los personajes.

En esta época tan convulsa y terrorífica que azota al mundo, con la peor crisis de salud, económica, política e institucional que se recuerda desde la segunda guerra mundial, soy partidario de recomendar, siempre que se me pregunta, la encarecida lectura de La Madre de Máximo Gorki. Solo para idealistas que se niegan a dejar de soñar.

  • Antón Chéjov (1860-1904):Escritor y médico ruso, considerado el gran genio del relato corto.
  • Fiódor Mijáilovich Dostoyevsky (1821-1881): Considerado uno de los más grandes escritores de la literatura universal, fue el novelista por excelencia del zarismo ruso.
  • León Tolstoi (1828-1910): Considerado junto con Dostoyevsky como la cúspide del realismo ruso, su libro más famoso es “La guerra y la paz” que muchos consideran la obra maestra de la literatura de su país.
  • Mikhail Zhvanetsky (Ucrania ¡934): Escritor satírico conocido por sus obras acerca de diferentes aspectos de la vida cotidiana soviética y postsoviética.
  • Alexander Solzhenitsyn (1918-2008): Premio nobel de literatura en 1970, famoso por denunciar en su obra los horrores de la represión soviética en Siberia.
  • Boris Pastermak (1890-1960): Poeta y novelista ruso, premio nobel de literatura en 1958 mismo que por razones políticas fue recibido pos mortem por su hijo en 1988. Su novela Dr. Zhivago le ha dado la vuelta al mundo y dio vida a la peíclua del mismo nombre (1965) que marcó a una generación.
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