Tiempo de oportunistas…

LA VISIÓN DE CARONTE
Por Miguel II Hernández Madero

Yucatán está a un paso de la histeria colectiva. En pleno tiempo del COVID-19, mejor conocido como Corona Virus, la gente, lejos de cuidarse y extremar precauciones en la medida que le sea posible, se comporta de manera irracional (algunos), intransigentes (otros) e irresponsables con doble discurso (muchos más).

Se declaró un “estado de emergencia”, quienes no tengan por qué salir deberían quedarse en su casa. Esto fue tomado por muchos como el derecho absoluto de criticar a quienes sí debían para trabajar (no todos viven del presupuesto), exhibiendo sus tapabocas, ya sea comprados al mayoreo y contribuyendo al desabasto, o fabricados de manera casera, a tono con el color de su ropa (muy Fashions, “antes muertos que sencillos”) aunque la OMS ha dicho que no todos deben usarlo y deberían dejarlos para quienes sí lo necesitan.

Pero la gente siguió saliendo. Las playas siguen teniendo visitantes, pues se está tomando como vacaciones anticipadas, sin serlo, total, he escuchado decir a muchos “soy joven, puedo aguantar”. Pero no les cabe en la cabeza que podrían contagiar a algún ser querido, que no podría aguantar y entonces quedaría la pregunta en el aíre: ¿Valió la pena? ¿Habrá valido la pena el perder a un familiar o a un amigo?

Y lo peor es que la gente cree en rumores y se desespera. La desinformación de las redes sociales está en marcha, ya sea por broma o también por irresponsabilidad o falta de profesionalismo. No se verifica la información, simplemente la repiten y repiten.

La paranoia y la desinformación ha llegado al grado que se ataca a quienes están en la primera línea, al personal de Salud, se les insulta o se les niega el servicio de transporte, sin tomar en cuenta que ellos mismos siguen protocolos muy estrictos para evitar el contagio.

Por otro lado, hay quienes niegan que exista la emergencia y que todo es un plan para tomar el control. Vamos, hasta el presidente Andrés López Obrador en un video señala que lo conservadores quieren que él se aísle “para tomar el poder”. Triste, pero navegamos en el océano de una pandemia, subidos en un barco errático, con esfuerzos aislados y en el que muchos no colaboran para evitar el desastre.

Sumémosle otro aspecto. En medio de la contingencia, los yucatecos tendremos un nuevo endeudamiento, con la justificación de enfrentar esta emergencia. Sería más conveniente reordenar el presupuesto existente y atender los sectores prioritarios.

Veremos discursos, redentores, paladines sociales en esta contingencia. No perdamos de vista que esta es la antesala del año electoral y no faltarán los personajes oportunistas.

Hasta la próxima…

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