¡Adiós Papito!

Sencillo y generoso, incluso, a costa de su propia estabilidad financiera “Chichonal” fue una persona muy apreciada por quienes tuvimos la fortuna de conocerlo. Fue reportero, cronista deportivo, réferi internacional de box, promotor musical, pero fue, sobre todo, un personaje que dejó huella en Yucatán, tierra que lo adoptó luego de que hiciera erupción el volcán Chichonal en su tierra natal, Chiapas, de ahí que Julio Amer, a manera de broma siempre decía que “Chichonal, cuando llegó a Mérida, no tenía acta de nacimiento, sino registro de captura”.
A todos nos llamaba cariñosamente “Papito” y le respondíamos de igual manera. “Chichonal” creó un universo especial en cada lugar donde se desenvolvía: en el ring, en las salas de redacción de los medios de comunicación donde colaboraba, sentado con sus amigos en una banca de la Plaza Grande o entre los músicos, siempre con ímpetu, motivado y con ganas de ayudar.
“Chichonal” se nos adelantó, pero no se fue; nos dejó un gran legado que se mantendrá vivo entre los músicos yucatecos, en el boxeo nacional e internacional y entre sus amigos quienes repetiremos, una y otra, vez sus anécdotas y lo recordaremos con cariño y respeto. Hasta siempre, “Papito”.

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