¿Realidad o ficción?

La Nueva Escuela Mexicana

Karina Chi.

El gobierno actual pretende reformar el modelo educativo que ha estado vigente durante décadas pues lo considera “un modelo neoliberal basado en aprendizajes competitivos e individualista”. Su propuesta enmarca aprendizajes comunitarios, donde los estudiantes no tendrán grados sino fases. Sobre esta modificación, los maestros poco, o nada, saben. La población mexicana solamente ha escuchado en “La Mañanera” sobre el tema pero desconoce el impacto y profundidad de dichos cambios.
Asegura el ejecutivo en su discurso que “nunca más se ofenderá a los maestros”, sin contar que el mismo aumento salarial al magisterio, anunciado por su gobierno con bombo y platillo, es en sí mismo, una ofensa.

De considerarse importante la reforma educativa, ¿por qué, pasada ya la mitad de su sexenio, aún no se conocen los detalles? ¿Se podrán implementar cambios de tal magnitude, considerando el tiempo que le queda de mandato? ¿En qué lugar de la agenda presidencial se encuentra el tema educativo?

La 4t ha sostenido que lo más importante para su gobierno es el combate a la corrupción, la inseguridad y la pobreza. Sin embargo, podemos observar que la corrupción alcanza a los miembros más importantes de su gabinete, a gente como Bartlet, Gertz Manero y a su mismo hermano Pío. En materia de seguridad, siguen las ejecuciones a manos del crimen organizado cuyo saldo, en el transcurso de estas semanas, cobró la vida de dos sacerdotes Jesuitas, además de los 124 mil 109 homicidios ocurridos durante su sexenio. Sin considerar las desapariciones forzadas.

Y qué decir con su estrategia para el combate a la pobreza, que lejos de aumentar la productividad del campo, fortalecer a las pequeñas empresas o atraer inversión extranjera garantizando mejores condiciones laborales a los mexicanos, se la pasa repartiendo dinero al pueblo en sus innumerables “apoyos sociales”, cuando sabemos que un país que no produce está destinado a la inflación, cuya cifra del 7.68% alcanzó su mayor nivel en México en 21 años.

¿Y si en lugar de atacar diariamente a los periodistas y medios de comunicación se dedicara a clarificar la reforma educativa?

La educación nunca ha sido prioridad de ningún gobierno; durante los últimos sexenios, el gremio magisterial no han tenido claridad sobre el modelo educativo nacional. En la actualidad, los libros de texto, planes y programas de estudio parecen piezas de diferentes rompecabezas que no logran construir la identidad del ciudadano que requiere el paísn ni prioriza el combate al rezago educativo, ahondado en últimas fechas por la pandemia del Covid – 19
No se logra entender cómo un gobierno de transformación, cuya premisa es “primero los pobres”, no se preocupa por garantizar una educación de primer nivel que los ayude a mejorar su calidad de vida. Toda vez que pareciera una serie de ocurrencias en lugar de una necesaria e importante reforma educativa, resultado de la reflexión colectiva de todos los actores educativos. Lo más preocupante, es que los maestros tienen que seguir aplicando dichos inventos, sin sustento metodológico en cada cambio de gobierno, como sucedió con las reformas 2011 y 2016, cuyos resultados han sido el estancamiento académico y rezago educativo en comparación con otros países.

Se escucha en la retórica que “un nuevo modelo educativo donde la escuela sea un espacio de transformación social, donde los tutores participen de manera activa en los procesos de aprendizaje con enfoque de género” pero, como diría Gil Antón, “repiten que no son iguales a los anteriores, pero están haciendo lo mismo que Peña Nieto al autorizar una modificación profunda al sistema educativo sin haber realizado pruebas piloto, cambios inmediatos y por decreto que se aplicarán a partir de agosto del presente año.”

El principal problema de una reforma ficticia es que ésta sólo obedece a un ideal político económico, pues no centra su atención en solucionar el grave problema educativo del país. Hasta el día de hoy, las escuelas siguen careciendo no sólo de un modelo educativo, sino también de personal para atender la diversidad y necesidades propias de las escuelas: trabajadoras sociales, docentes especialistas en educación especial, artes, idiomas, psicólogos, etc., a pesar de que el 30% del dinero presupuestado del gobierno es para educación. ¿Qué está haciendo el gobierno con el dinero en lugar de dotar a las escuelas con el personal adecuado y los insumos necesarios? Sencillamente responder a su política educativa: pagar las becas de los estudiantes.
El magisterio esperaba una gran reforma educativa, profunda y situada en las necesidades del país y ahora mira con tristeza una serie de ocurrencias donde, está Seguro, que seguirá cargando con el peso del fracaso escolar.

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One Comment

  1. Alan Reply

    Mi estimada maestra Karina Chí este sexenio esta plagado de ocurrencias, una reforma educativa la harán en un fin de semana total si no funciona el se irá y sus hijos,nietos y bisnietos nunca estudiarán en una escuela pública por eso a el no le importa.
    La corrupción que tanto mencionan la tiene en todo su gabinete ya que casi todos estuvieron con Salinas en su sexenio. Ya no me sorprende nada en este sexenio porque son puras ocurrencias y desvíos bajo el agua y que no mendigan si tienes pruebas denuncia por que lo mismo paso con salinas, Calderón o Peña a los que metería al bote y nomas no quiso

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