Progreso celebra a San José

Progreso.- La iglesia católica de Progreso celebró a San José festividad que dio con una misa concelebrada por el Arzobispo Gustavo Vega Rodríguez y el párroco Óscar Cetina Vega en el que se destacó que San José fue un “Santo del silencio”.

Si hablamos de la historia de la iglesia también vamos a encontrar muchos personajes como Abraham o Moisés, entre otros muchos profetas que tuvieron un papel dentro de la historia de nuestra salvación.

Cada uno tuvo algo muy particular que lo distingue y en medio de todo esto, muchos los conocemos como los santos y hasta nosotros podemos aspirar a eso, a llegar a ser santos, pues esa es nuestra vocación, llegar a la Santidad, por lo tanto, estos personajes pasaron por muchos momentos difíciles pero su confianza y su fe en Dios les hizo comprender el momento que estaban viviendo y en esencial el papel que jugaban dentro de la historia.

El caso de San José es un caso muy particular. El representa el “Santo del Silencio”, de hecho, en la Biblia aparece muy poco pero no porque no aparezca bastante en las escrituras, no sea importante, sino al contrario.

Todos sabemos de su historia, un hombre trabajador, carpintero, que tenía un compromiso con la Santísima Virgen María, un hombre con mucha fe que entendió que tenía que aceptar a la Virgen María que ya había concebido por obra del Espíritu Santo.

Él incluso se consideraba como indigno de ser el custodio del niño Jesús, de ser el padre en la tierra del niño Jesús, pero la Biblia dice la manera en cómo lo defendió y que de igual manera sufrió al ver las condiciones en que nació, en una cueva, en un pesebre, cuando lo presentan en el templo, etc.

Después no se vuelve a saber nada de San José, pero siempre estaba acompañando a Jesús en el trabajo, dándole ejemplo como padre conforme iba creciendo.
Son muchísimas las cualidades de San José, pero siempre en silencio y con mucha paciencia. Fue un hombre de mucha fe, un hombre justo, que sufría, pero siempre con la confianza que tenía para con Dios.

Toda esta actitud debemos hacerlas nuestras, aprender a vivir en paz, a callar, a vivir en silencio, a llevar los sufrimientos de la vida diaria, el ejemplo de San José, sufriendo, pero siempre confiando en el Señor.

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