Mosco negro prolifera en Mérida, desidia de SSY

En menos de un año, los meridanos resienten nuevamente las fuertes picaduras del mosco de los humedales, el Aedes taeniorhynchus, el cual es transmisor de la encefalitis, cuya presencia se debe al paso de la tormenta tropical Cristóbal.

La problemática comenzó a partir de ayer, y tal como ocurrió en julio del año pasado, el secretario de Salud de Yucatán, Mauricio Sauri Vivas, se deslinda de la problemática.

Al mismo tiempo, junto con el también conocido como “el mosco negro”, es notable la presencia del Culex quiquefasciatus, el cual ataca en grupo a las personas.

A través de las redes sociales, numerosas son las denuncias de la invasión de mosquitos en colonias, fraccionamientos y unidades habitaciones del Oriente y del Poniente de la ciudad, en especial a los aledaños a los acuaparques así como a los Parques Ecológicos entre otros sitios con agua acumulada.

En respuesta, la Secretaría de Salud de Yucatán (SSY) agradeció los reportes y estableció que se tomarán en cuenta para efectuar el operativo de combate a moscos, pero no especificaron una fecha específica para la labor.

Ante las numerosas quejas, la SSY determinó que emplearía la labor de nebulización espacial, en las zonas con mayor presencia del zancudo.

De acuerdo con la información proporcionada, el Aedes taeniorhynchus, cuya picadura es bastante molestosa, es propio de los humedales de Yucatán pero los fuertes vientos del meteoro los transportó hasta la ciudad capital.

En los últimos cinco años se ha registrado brotes de tres especies diferentes de dípteros, pero en el caso del “mosco negro” corresponde de 2016 a la fecha.

Por ende, cuarto año consecutivo se registra un brote de ésta especie de zancudo, vector de la mortal enfermedad de encefalitis.

El primer ataque ocurrió el 26 de octubre de 2015, cuando la población sufrió el embate de los moscos Culex quiquefasciatus y Ochlerotatus taeniorhynchus.

Mientras que el Aedes taeniorhynchus afectó el 20 de agosto de 2016, el 12 de junio de 2017, y el 10 de julio de 2019.

De acuerdo con la SSY, con base al análisis de las ovitrampas, los especialistas de la dirección de Vectores determinaron que la plaga fue de Ae. taeniorhynchus.

El incremento de este mosquito se debe a las fuertes lluvias, pues vive en las reservas naturales de agua y en los manglares de la costa, y las corrientes de aire permitieron su arribo a algunas zonas urbanas.

Por ende, en esta ocasión fue a través del paso de la tormenta tropical Cristóbal, la cual afectó desde el pasado 31 de mayo hasta el sábado 6.

El mosco Aedes taeniorhynchus es considerada como una molestia sanitaria por su alta densidad poblacional y su agresiva picadura.

Los ejemplares adultos descansan en la vegetación durante el día y atacan a cualquiera que invada sus guaridas, inclusive en pleno Sol.

Estos zancudos se caracterizan por ser aviadores fuertes que pueden avanzar muchos kilómetros lejos de su hábitat natural hacia las ciudades.

El “mosco negro” propaga la encefalitis, la cual es la inflamación del encéfalo debida, generalmente, a una infección vírica. Aunque es una enfermedad rara, resulta mortal para la persona que la padece.

Los signos y síntomas en pacientes con encefalitis comienzan en un plazo de tres a siete días de la infección, e incluyen fiebre, dolor de cabeza, irritabilidad, inquietud, somnolencia, anorexia, vómitos, diarrea, cianosis, convulsiones y coma.

Aproximadamente una de cada tres personas que desarrollan infecciones encefalíticas van a morir, y los que sobreviven a menudo tienen leve a severo daño neurológico permanente.

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