Mauricio Vila y sus reformas a las pensiones del ISSTEY: más rápido cae un hablador…

Ha sido tanta la estupidez de los operadores y administradores del gobernador, que hasta para hacer trampa son tontos: los recibos de septiembre no sólo tiene graves errores fiscales (inventar un concepto de pago inexistente y la certeza de cómo gravarlo fiscalmente) o legales (disminuir un salario sin el consentimiento del jubilado) sino cosas tan graves como especificar que en septiembre se está pagando el periodo 5, cuando en realidad es el 9 o la misma vigencia que en lugar de ser del 2019-09-01 al 2019-09-30 se especifica del 2019-09-30 al 2019-09-30.

Por Consejo Editorial

El gobernador yucateco, Mauricio Vila, y su séquito de cortesanos que mangonean… ¡perdón!… administran los recursos del ISSTEY están entrampados en su propia trampa y no saben cómo salir de un lío que ellos mismos crearon. Recibos recientes en poder de esta casa editorial demuestran que Vila y su gente son unos mentirosos y corruptos o que, de plano, Mauricio puso a puros pendejos a administrar el ISSTEY.
Su iniciativa para calcular las pensiones y jubilaciones en UMAS y no en salarios mínimos no tenía más objetivo que mermar los ingresos de los jubilados y pensionados del ISSTEY y, evidentemente, disponer a discreción del dinero que arrojara esa diferencia. Esa fue su primera torpeza, pues la propuesta fue rechazada por el congreso local por anticonstitucional.

Como ese chicle no pegó, pues el gober y su “equipo pensante” le echaron más coco al asunto y parieron otra “brillante idea”: en lugar de respetar el incremento que por ley recibieron en sus pensiones los jubilados se inventaron un supuesto bono, el cual, según Mauricio Vila, se empezó a entregar desde enero de este año, pero, ¡ah qué coincidencia!, dejaron de dar justamente a partir de este mes, a los pocos días que su plan A, las UMAS, no le funcionara.
Pero a Vila le salió el chirrión por el palito, pues su “Plan B” es tan torpe y sin sentido que de no ser porque afecta la vida y la economía de miles de pensionados y jubilados daría risa porque nada cuadra, ni sus propias declaraciones.

Para que usted se de una idea de lo absurdo que resulta el argumento de “los bonos” anejamos una serie de recibos, aclarando que todos ellos pertenecen a la misma persona: de entrada, el cuento que ese bono se empezó a dar desde principios de año no tiene sustento, pues no aparece esa cantidad en los recibos de enero, febrero y marzo. Además, de acuerdo a estos recibos, los pensionados recibieron en mayo un pago adicional por concepto de retroactivo, es decir, les pagaron la diferencia que no habían cobrado por el aumento a su salario correspondientes a los meses ya mencionados. A partir de mayo, su sueldo diario con el incremento se reflejó en sus recibos con ese incremento, hasta agosto. Sin embargo, repentinamente, en los nuevos recibos de septiembre ese sueldo diario sufrió un decremento y, como por arte de magia, apareció un nuevo concepto de pago, clave 200, con el rimbombante nombre de “Reconocimiento por servicio”.

¿Cómo justifican legalmente y conforme a derecho el decremento en el salario diario a partir de septiembre los “administradores del ISSTEY? No lo hacen. Simple y sencillamente lo explican con un santísimo dogma: “se ha dejado de pagar un bono”. ¿Cómo y a cuanto ascendía ese bono? Pues tampoco se sabe con certeza porque nunca se especificó… hasta ahora, en los recibos de septiembre. ¿Quién, cómo y cuando se autorizó esa partida presupuestal y cómo y cuando se consideró en la Ley de Ingresos y Egresos Estatales? Eso también es cuestión de fe: debemos de creer que así fue porque Mauricio Vila lo ha dicho…
Pero ha sido tanta la estupidez de los operadores y administradores del gobernador, que hasta para hacer trampa son tontos: los recibos de septiembre no sólo tiene graves errores fiscales (inventar un concepto de pago inexistente y la certeza de cómo gravarlo fiscalmente) o legales (disminuir un salario sin el consentimiento del jubilado) sino cosas tan graves como especificar que en septiembre se está pagando el periodo 5, cuando en realidad es el 9 o la misma vigencia que en lugar de ser del 2019-09-01 al 2019-09-30 se especifica del 2019-09-30 al 2019-09-30.
Ahora entendemos que la anticonstitucional iniciativa presentada por gobernador, para calcular las pensiones y jubilaciones en UMAS y no en salarios mínimos, no fue un “lapsus brutus”, ya vimos que de por sí así son.

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