Los diputados yucatecos violentan el Art. 148 del reglamento legislativo estatal

Por Consejo Editorial

La sesión de la Comisión de Presupuesto, Patrimonio Estatal y Municipal del día de hoy exhibió, de nuevo, la falta de preparación en materia legal de la gran mayoría de los diputados, empezando con su presidente, Víctor Merari.

La sesión inició de manera normal, cumpliéndose los protocolos del debido proceso legislativo, apegándose a lo indicado en el artículo 138, párrafo primero, quedando establecido que había quorum que avalara la existencia legal de la sesión. De inmediato se procedió acorde a lo especificado en el párrafo tercero del mencionado artículo, que a la letra dice: “El presidente establecerá el orden del día, mismo que podrá ser modificado a propuesta de sus integrantes y con la aprobación de la mayoría simple. Las resoluciones o dictámenes deberán adoptarse por mayoría simple.”

Quedando la agenda del día con seis puntos por desahogar; los cuatro primeros de ellos pertenecientes a las solicitudes de préstamo de los ayuntamientos de Progreso, Motul, Umán y Mérida, en ese orden, y las dos restantes relativas a leyes fiscales.
Los diputados discutieron ampliamente los dos primeros puntos de la orden del día, pero sin llegar a un acuerdo como para proceder a una votación, por lo que antes de proceder a debatir y analizar el punto correspondiente al préstamo solicitado por el alcalde umanense Freddy Ruz, la diputada Milagros “Milly” Romero propuso que no se vote a favor de los empréstitos hasta que los alcaldes actualicen el catálogo de obras que acompaña a cada proyecto. El argumento esgrimido por “Milly” Romero, para tal efecto, es que el sustento de fondo que motiva a los alcaldes a solicitar los prestamos es una crisis económica en sus arcas municipales derivada por el Covid-19, sin embargo, agregó Romero, la presencia de la tormenta tropical Cristóbal causó otros estragos que los ediles no consideraron en sus proyectos.

El asunto propuesto por la legisladora naranja parece que no fue bien explicado, o no fue bien entendido, pues generó un largo debate para poder enfocar la idea. La discusión al respecto genero dos propuestas más, incluyendo una del priista Marcos Rodríguez cuya solicitud fue que los asuntos concernientes a los prestamos se votaran tal y como los proyectos originales fueron presentados. Ante tal dilema, e incapaz de poner solución al conflicto, el presidente de la comisión, Víctor Merari, propuso un receso para aclarar las ideas y someter a votación las propuestas de los legisladores. Sin embargo, antes de ir al receso, el diputado Felipe Cervera, en uso de la palabra, le enmendó la plana a Merari recordándole que si se vota a favor de la propuesta llevada al cabo por “Milly” Romero se estaría violentando el artículo 115 de nuestra Constitución mexicana, pues modificar los catálogos de obra presentados por los ediles es una facultad exclusiva de sus propios ayuntamientos y que el poder legislativo solamente puede, de acuerdo a la Ley, autorizar, o no, los montos económicos solicitados y los plazos para cubrir la deuda, así que sugirió que no se discutiera más y se votara para que los proyectos fueran aprobados o rechazados. Nada más.

Sin embargo, Víctor Merari no entendió, o no quiso entender, que la propuesta de “Milly” era indiscutible por ser anticonstitucional. Punto. Sin embargo, y pese a eso, se declaró un receso. Durante ese lapso lo que platicaron los legisladores tras bambalinas quedó guardado bajo siete llaves en el armario de la oscuridad. Lo que acordaron solo ellos lo saben y nunca lo transparentaron, pues al iniciarse de nuevo la sesión no se votó ni se tocó el tema de los préstamos. Los legisladores aprobaron los puntos cinco y seis de la agenda del día, Víctor Merari dio por oficialmente concluida la sesión y de los préstamos solicitados por alcaldes nadie sabe, ni nadie supo. Este “olvido” de nuestros legisladores es violatorio al artículo 148 del Reglamento de la Ley de Gobierno del Poder Legislativo del Estado de Yucatán que ordena que “El Presidente de la Comisión preguntará si el asunto está suficientemente discutido, una vez que hayan hecho uso de la palabra todos los oradores. Si la respuesta fuera negativa, se continuará la discusión. Si la respuesta es positiva, se procederá a la votación. Los diputados que no sean integrantes de la comisión tendrán voz, pero no voto y podrán intervenir, en los trabajos de la comisión, apegándose a los tiempos y formas acordadas.”

Recordemos que, de acuerdo a nuestras Leyes, los legisladores, dentro de su función como legisladores, solo están facultados a realizar lo que las leyes y reglamentos les permitan y el artículo citado sólo contempla dos supuestos: discutir el asunto hasta llegar a un acuerdo y, después, votar. Ni en este, o algún otro artículo del Reglamento se autoriza al presidente de la comisión a dejar en el limbo de la discusión un punto sin resolver, ignorarlo y pasar a otro para, después, dar por terminada de manera oficial la sesión. Si ya tenían un problema legal al aprobarle al alcalde de Umán, Freddy Ruz, un proyecto sin sustento ni fundamento financiero, ahora ya se crearon otro embrollo, pues en ningún momento de la sesión, transmitida públicamente por YouTube, acordaron un receso para posteriormente y con más calma tratar esos temas que dejaron en hoy el tintero. Esto nos deja claro, que nuestros brillantes diputados tendrán que hacer, como los cirqueros, mil piruetas legaloides para poder solventar esas solicitudes. Pero que no nos extrañe, no será ni la primera, ni la última vez que a estos legisladores les deshagan sus acuerdos por cuestiones de anticonstitucionalidad. Solo recordemos el caso de los jubilados y pensionados del ISSTEY y del impuesto a las cámaras de vigilancia. Es cuánto.

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