Los cuernos del toro

Por William Casanova

Si bien es cierto que la Matrix ha roto toda frontera humana (geográficas, políticas, culturales) también lo es que los medios impresos que sobreviven al cambio de era mandan a sus rotativos un número de ejemplares más o menos exacto al que marcan sus convenios gubernamentales y uno que otro con el sector privado, como son las cortesías en algunas cadenas de café y comida rápida.

Muchos de esos medios impresos ni siquiera salen de Mérida; ya ni hablemos de los cuatro puntos cardinales de la gigante capital yucateca.

Poco a poco, los voceadores de Mérida reducen su oferta de medios impresos. Es un fenómeno invisible a los ojos de mucha gente, porque la mayoría de los meridanos hace tiempo que no lee en la versión impresa el boletín que ya leyó en sus redes sociales, la misma foto, la ausencia de reporteada, la encuesta amañada, el festival del engaño, la frivolidad de un Lord que vive el sueño de su burbuja, engañado por sus propios consejeros, embrujado por el placer de volar al Viejo Continente. Huir a tierras ajenas cuando surgen problemas de gravedad en materia de salud, de los excesos de su publirrelacionistas, el no hablar con la verdad a los jubilados y pensionados del Isstey,. En menos de un año, el tablado está lleno de toros con los cuernos bien afilados, de esos que destripan caballos.

Por anterior, los medios impresos, en sus dos géneros (el informativo y el de opinión) deben publicar asuntos de interés para el mercado local al que se llega. Agradezcamos con un poco de honestidad periodística el dinero que un lector de buena fe saca de su bolsillo, en esta crisis económica que padecen las clases media, baja y sin-conocidos-en-la-política.

Sin menospreciar la calidad analítica de ningún columnista local, simplemente me pregunto: ¿Para qué gastar tinta y espacio a, por ejemplo, opinar semana tras semana sobre los errores de Andrés Manuel López Obrador, cuando los yucatecos merecen estar enterados de lo que sucede en su ciudad, en asuntos que le pegarán en su bolsillo, en su trabajo, en su familia, en la salud?

En menos de un año, varios sectores de la sociedad han perdido el miedo a la mordaza, a la censura, al poder gubernamental. Los números de la Asociación Mexicana de Hoteles de Yucatán desnudan cualquiera de las mentiras que nos ha vendido la Secretaría de Fomento Turístico. El número real de muertes por dengue e influenza harían renunciar por vergüenza a cualquier secretario de Salud. Se habla cada vez más fuerte de proyectos fantasmas en los que se invirtieron millonarias sumas que pararon en los bolsillos de funcionarios.

Son momentos de definición. Imagine la textura del papel entre sus dedos, el olor a tinta, el diseño, los colores, la creatividad de los títulos exenta de autocensura, sin textos de quienes carecen de los latidos acelerados que sólo puede generar este oficio de alta tensión, gran pasión, en el corazón y en el alma. En nombre del periodismo luchemos hasta la edición postrera en aportar un grano de arena por el bien de todos. Es necesaria la voz crítica para los súbditos sepamos por dónde nos embisten los toros de Lord Farquaad, mientras él sigue paseando por el mundo sobre su caballo de Troya.

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