Graffitis, un problema social que daña a Progreso

Progreso.- Como es bien sabido, los graffitis se han convertido en uno de los problemas sociales que más provoca la molestia de la ciudadanía, pues además de la pésima imagen urbana, los dueños de negocios y comercios, escuelas y casas particulares deben hacer gastos innecesarios cada que los vándalos graffitean sus propiedades.

Personal docente de diversas escuelas de aquí del puerto aseguran que siempre han tenido el cuidado de tener enfrente en buenas condiciones, ya que forma parte de su presentación, así como de la imagen urbana de la ciudad; sin embargo, en los últimos meses han sido víctimas de los graffiteros que abundan por las colonias y calles de tal modo que en varias ocasiones han rayado fachadas y no tuvieron más remedio que mandarlas a pintar.

Pero como casi siempre ocurre, más tardan en reparar el problema cuando ya ha vuelto éste a hacer acto de presencia. Aseguran que la última vez ya fue el colmo pues la pintaron un fin de semana y a los pocos días la fachada ya estaba nuevamente graffiteada.

¿Dónde están nuestras autoridades, que están haciendo por solucionar este tipo de problemas; por qué no se dan una vuelta por las colonias por los rumbos del puerto para ver donde hace falta mayor vigilancia y seguridad, es tal el problema de los graffitis que a pesar de que uno se toma la molestia de pintar la escuela y dejarla bonita y presentable vienen estos vándalos y la manchan y lo peor de todo es que a pesar de que los agarran más tardan en detenerlos que en soltarlos y el problema no tiene una justa solución, comentan.
Otras familias expresan que da coraje porque uno procura tener sus frentes y fachadas presentables como parte de la ciudad, agregando que se deben implementar programas contra los graffitis, ya que evitarlos es el deber diario de los agentes policíacos además que es una pérdida de tiempo la realización de las mismas, pero espera que al hacer público este tipo de denuncias las autoridades reaccionen ya que sólo justifican los hechos y la ciudadanía pierde la confianza en ellas.

En todo caso lo más recomendable es que las autoridades asignen espacios de expresión para que los jóvenes se manifiesten dejando de utilizar las bardas y fachadas de escuelas, casas y comercios, finalizaron.

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