Por Consejo Editorial

Lo acontecido, hoy por la mañana en la zona habitacional umanense Hacienda Itzincab no debe ser percibido por la sociedad como el reclamo justo de un grupo de vecinos en estado económicamente vulnerable del fraccionamiento Piedra de Agua, tal y cómo Freddy Ruz pretende hacernos creer. No. En realidad, el lamentable suceso, organizado por el tristemente célebre Cristián Tornado, se trató de una demostración para determinar quién detenta en realidad el poder en Hacienda Itzincab, el Fracc. Piedra de Agua y sus alrededores. En pocas palabras; Tornado, como los perros malixes, wishó su territorio y a Ruz Guzmán no le quedó más remedio que agachar la cabeza y salir con la cola entre las patas, mientras Cristian y sus huestes saqueaban la camioneta de las despensas ante la atónita mirada de un representante del gobierno estatal.

Todavía la semana pasada, en una nota de opinión, decíamos que Freddy hoy está cosechando como tempestades los vientos que sembró para continuar aferrado a la silla de la presidencia municipal. Por eso se explica que la policía municipal brillara por su ausencia durante el desarrollo del bochornoso incidente, organizado por Tornado y su sindicato de tricitaxistas; el uso de la fuerza pública para disolver a los rijosos hubiese sido un rompimiento frontal con Tornado, uno de los principales compinches del actual alcalde umanense. Lo preocupante para los umanenses es que hoy quedó muy claro en manos de quienes está el poder del municipio y cómo los ciudadanos estamos pagando las facturas de los pactos hechos por Freddy para aferrarse al poder. También queda muy claro que el puesto de subdirectora de salubridad de Leydi Dzib, esposa de Cristián Tornado, en el ayuntamiento es un pago por “favores” recibidos.

Al alcalde se le notó con el rostro desencajado durante las diferentes transmisiones que vivo que se hicieron durante el hecho, por eso Freddy Ruz tiene muchas cosas que explicar. El mensaje público, posterior a esos acontecimientos, que mandó por las redes sociales no explica nada. No condena lo acontecido ni tampoco dice que medidas tomará para evitar que algo parecido suceda de nuevo. El alcalde no debe tolerar los abusos de grupúsculos, que de pronto decidan “hacer justicia” con sus propias manos y tomar las despensas que no les corresponden. Lo más seguro es que mañana continue Leydi Dzib como subdirectora de salubridad y que su madre esté acompañando a Tornado en el reparto de despensas en Piedra de Agua. Los más necesitados no importan, lo que a Freddy le importa es que Cristián siga “operando” para él, aunque las despensas solo sean repartidas entre los cuates de Tornado. ¡Total! Ya la próxima semana Freddy montará otro espectáculo tipo “La Rosa de Guadalupe” y lo publicará en todas las redes para que todos vean que “buena onda” es él. Y no faltará en pendejo que se lo compre.

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