El Gran Perdedor

Por Javi Guillermo

Los recientes acontecimientos en el congreso de Yucatán han dado lugar a distintas lecturas políticas pero sin lugar a dudas la mas clara es que el gran perdedor de todo esto fue el senador Jorge Carlos Ramírez Marín.

Quedaron claras cuando menos tres situaciones: Primera, No tiene el control del Congreso, segunda, No tiene el control del Comité Estatal de PRI, y No tiene el respaldo del Comité Nacional de su partido.

De paso, como resultado de todo esto, pierde su papel de interlocutor con el gobierno panista.

Bajo la argumentación de que era el único senador que ganó su elección, Ramírez Marín se hacía pasar como el hombre fuerte del priismo en Yucatán lo que le permitía hacer negociaciones personales con el partido en el gobierno. Quedó demostrado que no lo es.

Con esa imagen, lograba venderle a gobernador que negociar con él era suficiente para que le aprobaron cualquier solicitud en el Congreso, los hizo desde la aprobación del presupuesto 2019 cuando obligó a los diputados afines a él votar a favor de éste aun en contra de su bancada. Repitió lo mismo para aprobar el aumento de impuestos en el 2020 y pretendía hacerlo con la solicitud de 1728 millones del gobernador Vila.

La postura del presidente del Comité estatal de PRI, Francisco Torres, de manifestarse de manera abierta en contra de tal solicitud, marcaron una clara imagen de que Ramírez Marín no lo controla como asumía y utilizaba para vender al interior de su partido con el objeto de ganar adeptos.

Para rematar, la condena de Alejandro Moreno, máximo jerarca del PRI, a la actitud colaboracionista con los diputados identificados con el senador, exhibió el nulo respaldo de la dirigencia nacional a la figura del legislador. Para todos es conocido que siempre presumía ante propios y extraños de ser el yucateco mas influyente en la cúpula priista. Quedó de manifiesto que no lo es.

Claro que no es el único perdedor, tras su errática apuesta se llevó entre las patas al gobernador Mauricio Vila, quien pecó cuando menos de ingenuo al confiar en la estrategia ramirista.

Por mas que intente, con una intensa campaña mediática de culpar a los diputados de una catástrofe económica por no aprobarle su crédito, Vila no deja de verse como un político débil ante un Congreso que le dijo dos veces no y tal insistencia lo descubre como un político débil y caprichoso.

Y en tercer lugar están los diputados Lila Frias, Luis Borjas y Warnel May, quienes han anunciado una batalla legal para no ser expulsados formalmente del PRI. Sin embargo la expulsión política de cualquier aspiración electoral futura ya la tienen y ellos lo saben.

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