Alumnos de la “Manuel Gutiérrez Nájera”, víctimas de la desidia de Vila Dosal

Ante la falta de voluntad política del gobernador Mauricio Vila Dosal, la tensión retorna a la escuela primaria “Manuel Gutiérrez Nájera” ya que ahora, el director del plantel, William Gil Romero, pretende obligar a los padres de familia a firmar un documento apócrifo para deslindarse, a la hora de la salida, del cuidado de los cerca de 300 niños que forman parte de la matrícula.

Por ende, para mañana se prevé una lluvia de querellas en dicho colegio ubicado en el fraccionamiento Yucalpetén, por parte de los padres de familia de los diversos salones.

Todo ello, debido a que la secretaria de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán (Segey), Loreto Villanueva Trujillo, nada hace para dar una pronta solución al problema.

La actitud del mentor es en represalia del incidente registrado el pasado 12 de febrero, cuando un adulto agredió físicamente a tres menores de edad, dos de ellos alumnos de dicha escuela, cuya anomalía se niega a resolver y ante su desidia, hay una denuncia penal interpuesta ante la Fiscalía General del Estado (FGE).

Es decir, protege al violento padre de familia identificado como José Enrique Ortíz Rodríguez, quien además de agredir a tres menores de edad, atacó al conserje y una profesora de éste plantel.

Gil Romero amenazó de manera verbal con cerrar el plantel a las 13:40 horas, sacando a todos los infantes, y por ende, exponerlos en la vía pública, a pesar del alto riesgo de que sean atropellados, actitud que fue reprobada por los padres de familia.

Sin embargo, el director del colegio no quita el dedo del renglón, y lo hace por escrito, a través de un documento no oficial, el cual fue entregada a cada uno de los alumnos, con la instrucción de que sea entregado a su tutor.

De manera inmediata, a través de los grupos de WhatsApp de padres de familia de cada uno de los salones empezaron los comentarios a favor y en contra, y al final, fue mayor el número de personas que manifestaron su descontento.

El documento está mal redactado y escrito a modo, para el beneficio del director del colegio, es decir, no es una carta-compromiso formal.

Entre las observaciones hechas destaca no es un documento oficial, la hoja no está membretada, carece del nombre de la escuela y la clave de la misma, no aparece el nombre de la Segey y mucho menos tiene el logo oficial del Ejecutivo local.

Incluso, ni por error está el nombre del director de la escuela primaria, pues su objetivo es deslindarse de la situación que prevalece.

Antecedentes

El pasado 12 de febrero, a las 13:30 horas, Ortíz Rodríguez agredió físicamente a dos alumnos de la escuela primaria y a uno de la Secundaria General Número 8.

La progenitora del menor más afectado comentó que el día de los hechos, el hijo del violento sujeto provocaba bullying en contra del vástago de la quejosa, quien cansado de la agresión le respondió con un empujón.

Al terminar la clase, como todos los días, el niño afectado y un compañero eran llevados a sus respectivas casas por su hermano, quien estudia en la General Número 8, cuando de pronto, a unos 50 metros de la entrada del estacionamiento del plantel fueron alcanzador por el violento padre de familia.

La quejosa estableció que “alcanzó al menor de edad, a su hermano y un compañero del primero, a quienes les gritó y los jaloneó y los dejó marca, para luego retirarse. Mis dos hijos llegaron llorando a la casa y me explicaron lo sucedido”.

Comentó que debido a ello, optó por interponer una denuncia ante el Ministerio Público, en contra del agresor.

Al día siguiente, al exponer el caso al director del plantel, minimizó la problemática por lo que se negó a activar el protocolo escolar, al mismo tiempo que la inspectora, cuyo nombre no fue proporcionado, se deslindó de la situación al alegar que el incidente ocurrió fuera del plantel, ubicado en el fraccionamiento Yucalpetén.

Los progenitores pidieron la inmediata atención psiquiátrica para Ortíz Rodríguez, debido a su comportamiento en contra del personal de la escuela así como de los infantes, así como de su hijo, quien curso el tercer grado, ya que no son numerosos los estudiantes que son víctimas del bullying.

Al mismo tiempo, solicitaron a la Segey la pronta atención psicológica para el vástago del agresivo individuo, ya que ha lesionado a varios estudiantes del colegio, además de afectar psicológicamente a sus compañeros de salón.

Los inconformes expresaron que buscan proteger al violento infante, por lo que buscan que le den atención psicológica inmediata, antes de que la situación empeore.

Dicho menor de edad le provocó una herida en la cabeza de uno de sus compañeros, mientras que otro, de un aula diferente, lo lesionó en la pierna. Incluso, atacó a un niño con un lápiz, cuyos lentes impidieron una lesión en el ojo.

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