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Las vacaciones de nuestros servidores públicos: debería de indignarnos

Por: Marijose Canul

Este fin de semana pasado nuestro compañero Omar Xool escribió una nota sobre las vacaciones que nuestro alcalde, Freddy Ruz Guzmán, presumió en sus redes sociales. Desde luego que no faltaron los paleros, chupatruzas, troles o cómo usted guste llamarles alegando que nuestro alcalde merece sus vacaciones cómo cualquier otro trabajador. El grave problema con ese argumento, es que Freddy Ruz no es cualquier trabajador; es nuestro alcalde. Y por si a los despistados defensores de Freddy aun no les cae el veinte les aclararé que ser alcalde no es cuestión de cumplir con un horario laboral para “sacar la chamba”; es un trabajo que requiere un fuerte compromiso y responsabilidad.

Las vacaciones que Freddy Ruz y su asesor Alvar Concha presumen en sus redes sociales debería generar fuertes críticas de los umanenses en general, y no por cuestión de envidia sino partiendo de la pregunta ¿qué han hecho por Umán Freddy Ruz y Alvar Concha para ganarse unas vacaciones con goce de sueldo pagado por nosotros?

La labor que realiza Alvar Concha en palacio no ha redituado en beneficios palpables para las ciudadanía de Umán. Reto a cualquiera de mis lectores a que me diga una sola cosa que Concha haya hecho para beneficiar a nuestra ciudad, o ya de “perdis” que me describa cual es su labor en el ayuntamiento. En cambio él sí parece haber sido favorecido, puesto que Gonzalo Espadas Rodríguez, de quien en palacio todos aseguran es amante de Alvar, ya ha sacado provecho con dos anuencias para vender alcohol: la primera para abrir un restaurante bar en el Fracc. Piedra de Agua y la segunda para abrir otro negocio igual a una cuadra del parque principal, dónde antes había una conocida pizzería. En palacio juran y perjuran que en realidad esos negocios son de Alvar Concha y que su “marido”, Gonzalo Espadas es sólo un presta nombre y que esas anuencias son pagos que Freddy le dio a Alvar por conectarle unos “bisnes”. Cuando el rio suena…
A propósito de Rio, al ver la foto de Concha a los pies del Cristo del Corcovado, en Rio de Janeiro, Brasil, los umanenses deberíamos preguntarnos seriamente cuánto nos están costando esas vacaciones, con cuánto nos habrán endeudado y cuándo terminaremos de pagar esa deuda.


El caso de Freddy es peor; anuncia un gobierno municipal de austeridad y hasta hace recorte de personal… ¡Ah… pero él compra para si boletos VIP para ver a Chayane y se va de vacaciones con toda la familia! Tal parece que la austeridad de la Freddy habla es la que se hace en los bueyes de su compadre, pues mientras al municipio se lo lleva el carajo él se da la vida. Como reza el ya conocido meme al respecto: el pendejo no es él, los pendejos son los que votaron por él.
Pero, además, ¿de está descansando Freddy si nunca se le encuentra en palacio? Si su compromiso con Umán es tan grande cómo el pregona ¿no debería estar aprovechando ese tiempo para atender a la gente? Para quienes defienden a Freddy a capa y espada les tengo otra noticia: el interés que dice tener nuestro alcalde por el municipio es de dientes para fuera y simple y sencillamente les valemos madre: los parques jodidos y con maleza; las calles a oscuras y llenas de baches; los caciques, cómo el tal “Tornado”, wixando su territorio, cómo los perros, para que solo sus mototaxis y los de su doña opere y la policía a las ordenes de los malandrines deteniendo a ciudadanos inocentes que salen a ganarse el pan en lugar de combatir la inseguridad.

Ojalá que todos los umanenses fuésemos como Alvar y Freddy para escapar, aunque sea por una semana, de una ciudad que insiste en seguir siendo un pueblo rascuache. Por votar por Freddy, Umán se merece eso y más.

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