Home / Portada / La leptospirosis reaparece en Yucatán y la vacuna no está lista

La leptospirosis reaparece en Yucatán y la vacuna no está lista

Luego de una tregua de dos años, la leptospirosis reaparece en Yucatán, y hasta el momento la vacuna contra ésta mortal enfermedad bacteriana transmitida a humanos a través de la orina de animales infectados, aún sigue en la etapa de investigación.

Incluso, de acuerdo con los especialistas del Centro de Investigaciones Regionales “Dr Hideyo Noguchi” de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), será a largo plazo cuando ya se cuenta con el respectivo biológico.

La Secretaría de Salud federal reveló que a mediados de diciembre de 2018 se confirmaron tres casos de esta “enfermedad de la pobreza”, afectando a dos hombres y una mujer, patología que estaba ausente en el Estado desde 2016.

En el Estado, el caso más reciente de esta “enfermedad olvidada” se registró en julio de 2016, hasta que nuevamente se diagnosticó su presencia.

Ante el grave problema que representa dicha patología, en la Máxima Casa de Estudios, aún siguen las investigaciones para el desarrollo de una vacuna, labor a cargo de Jorge Eduardo Zavala Castro.

El especialista explicó que la leptospirosis es una zoonosis, es decir, un mal transmitido de animales al hombre, cuyos tratamiento evita el fallecimiento de la persona infectada.

Hasta el momento se carece de una vacuna, aunque en la Máxima Casa de Estudios aún se experimenta con una dosis que pueda prevenir la aparición del mal, pero aún permanece en trabajos de laboratorio.

La enfermedad provoca desde la incapacidad laboral hasta la muerte del infectado, y hasta mediados de diciembre de 2018, en la República Mexicana habían 242 casos confirmados, distribuidos en 17 entidades federativas, tal el caso de Quintana Roo y Yucatán.

Detalló que el problema es más frecuente en la población rural que en la urbana, donde ataca sobre todo a hombres, cuyas edades fluctúan en los 40 años.

Señaló que ésta patología está ampliamente difundida debido a varios factores de riesgos comunes a esta zoonosis así como problemas sociales que van más allá de un médico clínico, o un médico veterinario, un biólogo o un sanitarista.

“El impacto de la leptospirosis va desde la incapacidad laboral hasta la muerte, e incluye afectaciones de tipo renal, hepático y respiratorio”, acotó.

Reconoció la dificultad que prevalece para el diagnóstico de éste mal, pues los síntomas suelen confundirse con el dengue hemorrágico y la rickettsiosis.

“Las condiciones ambientales que prevalecen en la mayoría de países tropicales y subtropicales de América, como lluvias, desborde de aguas residuales, suelos no ácidos y altas temperaturas, favorecen la transmisión de la leptospirosis, afectando a numerosas especies animales, salvajes y domésticas, que son reservorio y fuente de infección para el hombre”, acotó.

Añadió que los más afectados son los roedores salvajes, así como perros, vacas, cerdos, caballos y ovejas.

El entrevistado enfatizó que los animales infectados eliminan el germen con la orina, contaminando terrenos y aguas.

Explicó que la mayor fuente de infección para el hombre la constituye la exposición directa a orina de esos animales o el contacto con agua y/o suelo contaminado, ya sea a través de actividades ocupacionales o recreativas.

“Por lo general el hombre es un huésped terminal”, subrayó al resaltar que “no puede haber salud humana si no hay salud animal”, y ambas requieren de un ambiente sano y sustentable”.

Estadística

Hasta mediados de diciembre de 2018, en la República Mexicana habían 242 casos confirmados de leptospirosis, con un aumento del 95.2 por ciento con respecto al mismo período del año anterior, cuando la suma fue de 124 infectados.

La patología estaba presente en 17 entidades federativas, y la más afectada fue Veracruz, con 61 casos, seguido de Sinaloa con 49.

En Yucatán hay tres casos, cifra similar posee Oaxaca y Tamaulipas, mientras que Quintana Roo lleva un infectado, y la patología está ausente en Campeche.

El caso más reciente detectado en Yucatán fue a finales de agosto de 2016, por lo que se tuvo una tregua de poco más de dos años.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.