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Elementos policiacos destapan la cloaca de la policia municipal de Uman

Y el origen de la inseguridad y Los responsables

El origen de la inseguridad en Umán: el maltrato hacia los policías

Por: Marijose Canul

Uno de los temas de gran impacto social que nos preocupa a los umanenses es la creciente ola de inseguridad que ha venido incrementándose a pasos agigantados en lo que va de esta actual administración, encabezada por nuestro alcalde y candidato, el panista Freddy Ruz Guzmán.

Y aunque en las declaraciones oficiales y oficialistas se nos afirme que sólo es cuestión de percepción y que en Umán todo está muy bien, la realidad cotidiana que vivimos los ciudadanos nos demuestra que el sol no se pude tapar con un dedo y que la realidad es muy terca: siempre insiste en salir a flote, y tarde que temprano lo logra. Casetas de vigilancia abandonadas y en franco deterioro; un cuerpo de policía municipal raquítico en numero y equipamiento inadecuado y evidentemente superados por las pandillas de malandrines que campean a sus anchas sin que nadie les detenga y hasta cobijados por el mismo presidente municipal, Freddy Ruz, quien afirma que su casa fue asaltada pero no sólo fue incapaz de ponen una denuncia, sino que hasta obstaculizó a la justicia para que el asunto no trascendiera. Cómo si tuviese algo que ocultar… ¿o sí tiene algo que ocultar?

Los antiguos sabios bien sabían lo que decían cuando afirmaban que la soga siempre se revienta por la parte más delgada. Esa es una gran verdad. Para la gran mayoría de los ciudadanos umanenses los grandes culpables de esta creciente ola de inseguridad son los policías: “Nunca están cuando se les necesita”, “Sólo se paran a ver cómo los vándalos se pelean, pero no hacen nada”… son las frases más comunes. Por desgracia eso es verdad, pero los elementos policiacos de nuestro municipio no son los culpables; lo son el Freddy Ruz, en su calidad de alcalde, y los mandos superiores de la policía municipal de Umán.

En el artículo “¿Freddy Ruz les robó a los policías la mitad de su aguinaldo?” hicimos pública una grabación en la que, sin justificación laboral alguna, un elemento es obligado a renunciar a su trabajo y a sus derechos. Sin embargo la lista de injusticias cometidas por los mandos superiores y solapados, y quizá hasta ordenados, por el mismo Freddy Ruz es larga, pongamos algunos ejemplos:
Muchos oficiales, ya hartos, nos han confiado que el comandante Alfredo Cob, quien utiliza pomposamente el apodo de “Comandante Pegaso”, por cualquier motivo manda a arrestar a los elementos, sólo con el fin de demostrar quien es el que manda. Los mismos policías afirman que el “Comandante Pegaso” no se dedica a trabajar como se debe, solo se la pasa al pendiente de una dama de nombre Gabriela quien, aseguran, es su amante.

Los policías nos dicen que cuando hay algún baile popular, Alfredo Cob solicita permiso para llegar tarde ya que se emborracha, pero a sus subalternos nunca les da permiso, ni por cuestiones de salud de los propios policías o de sus familiares.

Incluso los mismos policías aseguran que “Pegaso” les impone cuotas a los elementos para que los ponga en patrullas y cuando ocurre algún accidente automovilístico, les exige que apliquen la clásica mordida y que lo “recolectado” le sea entregado a él. Quien no cumpla con esta “norma” es arrestado de manera inmediata.

Los mismos entrevistados nos proporcionaron un vídeo en donde el operador de una unidad pesada de transporte “pacta” un salvoconducto mediante una “mochada”. En el vídeo, que daremos a conocer en nota aparte, se escucha al operador pedir vía telefónica el nombre del comandante que le ha “autorizado” a transitar en pleno centro de Umán, algo que está prohibido. El nombre del “protector”: Alfredo Cob.

Nuestros confidentes nos platican que Alfredo Cob y su chofer se dedican a estar cazando a los elementos que caen de su gracia para encontrar motivos y arrestarlos, un ejemplo de ello es un policía de apellido Chuil a quien, afirman, no lo deja ni descansar. ¿El motivo? Venganza. Chuil descubrió a Alfredo Cob durmiendo en la patrulla, junto con su chofer y su tropa con el clima funcionando.

Las fotografías anexas a este artículo, en dónde se puede ver a “Pegaso” durmiendo plácidamente en la unidad 0134 con las ventanas cerradas para que “no se escape el aire acondicionado” parecen confirmar lo que los policías narran. A pesar de eso, Alfredo Cob continua en la corporación y presume de estar “bien parado con el alcalde”. Los policías narran que incluso ya una vez fue despedido por exigirle dinero al sobrino del síndico, Bruno Xool, pero fue readmitido para servir de tapadera y brazo ejecutor del alcalde, Freddy Ruz, sin importar que nuestros recursos se desperdicien vilmente en pagar el sueldo de un comandante dormilón y en la gasolina y el mantenimiento de una unidad que, en lugar de servir a la comunidad, le sirve al “Comandante Pegaso” cómo cama para echarse sus siestas a la hora que él quiera.

Los elementos inconformes nos aseguran que “Pegaso” fue quien indebidamente “filtró” las imágenes de la detención de José Miss por órdenes de Ruz Guzmán. Alfredo Cob fue quien “protegió” al chofer de Freddy cuando esté fue detenido (ver:Detienen, hoy en la madrugada, al chófer de Freddy Ruz en aparente estado de ebriedad”). Añaden que a manera de “pago” Freddy Ruz, le otorgó a “Pegaso” el puesto de comandante, mismo que tenía, curiosamente, el comandante responsable de la patrulla que detuvo a Andrei, el chofer de Freddy. ¿Casualidad? Los policías afirman que no… a “Pegaso” se le “premió” y al otro se le castigo por atreverse a detener al chofer del alcalde.

Alfredo Cob le ha estado “cubriendo las espaldas” a su jefe, Freddy Ruz, ahora que este anda en busca de su reelección, pues se ha encargado de manejar situaciones muy delicadas para que la imagen de Ruz Guzmán no se deteriore aun más de lo que ya está. Los entrevistados nos entregaron una serie de imágenes que hablan por sí solas y que muestran la mano destrozada de un policía de apellido Cortázar. Los oficiales dicen que Cortázar fue agredido por un sujeto durante una corrida celebrada en Dzibicak, hace aproximadamente tres semanas. El agresor fue detenido pero, según dicen los policías, Freddy Ruz dio instrucciones que no fuese remitido al ministerio público, ya que de hacerse público este hecho “perjudicaría” su campaña política. “Pegaso” ordenó la liberación inmediata del agresor y a Cortázar le dieron $3 mil cómo “compensación” por el dedo perdido y la mano destrozada. Además se le obligó a jurar silencio.

Otro caso que Ruz Guzmán ha intentado mantener en silencio, con la complicidad de “Pegaso”, es la reciente agresión que Josué Pérez Durán sufrió a manos de Andrei. Pérez Durán fue el oficial que detuvo al agresivo chofer del alcalde, así que Andrei, en venganza, lo tundió a golpes mientras Josué vigilaba la casa del alcalde. Pérez Durán resultó con el tímpano de un oído desgarrado a causa de la agresión sufrida por lo que, aseguran, ya interpuso una denuncia en la fiscalía correspondiente. Hasta el momento Josué no ha recibido ningún tipo de apoyo por parte de la corporación policiaca y el alcalde tampoco ha dado la cara para responder por su chofer. La única indicación que recibió por parte de “Pegaso” fue “retírate a descansar para que sanes”.

Los policías aseguran que están hartos de trabajar sin el equipo adecuado. “Hasta las radios están en malestado jefe”, nos dicen al tiempo que nos enseñan una imágenes de unos radios tipo walkie-talkie en lamentables condiciones, cuyas carcasas no se caen gracias a que están vendados con cinta adhesiva y aislante. “Hasta las motos que donó la constructora que construyó el Fracc. Piedra de Agua se están pudriendo en los patios de la corporación” añaden. “Menos dos de ellas; una que maneja el coordinador del Instituto de la Juventud, y la otra un mécanico de obras públicas”, explican que “las camionetas tipo estaquitas las “quitaron” cómo patrullas y se las asignaron, una a la dirección de protección civil y, la otra, le sirve al director de obras públicas cómo transporte particular”.

Los entrevistados finalizan asegurando que Freddy Ruz miente cuando asegura que la corporación cuenta con 20 patrullas para vigilar la ciudad y que durante su administración la Dirección de Seguridad Pública en Umán ha ido de mal en peor, pues hace tres años recibió una corporación con 130 elementos y con recursos del Subsemun, hoy Fortaseg, y ahora apenas son un poco más de 80 agentes y el Fortaseg se ha perdido.

Más allá de las preferencias políticas, los umanenses debemos sensibilizarnos solidarizarnos, cómo mujer puedo entender el dolor de las esposas y los hijos de los policías lesionados durante el cumplimiento de su deber. También puedo sentir la angustia de esas familias, cuyos padres han sido dejados al garete, sin ningún apoyo económico y médico, por aquellos que juraron hacer valer las leyes. Pero al mismo tiempo también me causa nauseas saber que quien, hace tres años, nos prometió durante su campaña que Umán tendría una policía digna, en todos los sentidos, esté hoy buscando su reelección encubriendo hechos que no sólo han causado daño físico a los policías citados, sino también daño moral a sus familias, con tal de satisfacer su ambición de dinero y poder. Total… callemos ahora, no hagamos nada… ya cada quién llorará después cuando su hogar sea robado, apedreado o nosotros mismos, o uno de nuestros familiares, sea asaltado o agredido por algún malandrín. Después de todo cada sociedad tiene el gobierno que se merece.

(continuará)

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