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El alcalde de Umán y sus tamales chilangos en su segundo ¿Informe?

Por: Marijose Canul

Sé que muchos de mis detractores dirán que esto ya es noticia vieja, pues el acto del segundo “informe” de Freddy Ruz fue algo que tuvo lugar hace ya muchos meses atrás. En mi defensa puedo usar un argumento rotalmente válido, tan válido que hasta puede ser tema de otro editorial: la falta de transparencia del actual ayuntamiento, y también de los priistas anteriores a este. En pocas palabras, esta administración que se dice “del cambio” nada cambió: antes eran los Castillo, que amenazan con regresar, y ahora son los Ruz, que también amenaza con quedarse, los que mangonean los recursos públicos de palacio municipal a su total antojo y a nadie quieren rendir cuentas.

Ya, por fin y después de varios meses de “litigio”, Freddy Ruz ha sido obligado por la Ley a entregarnos, aunque sea una parte de lo que se le requirió, el desglose de lo erogado por su “administración” en relación al segundo (des)informe de Ruz Guzmán. Un breve análisis de lo erogado, y en qué se gastó, dan una idea clara del por qué Freddy Ruz no quería hacer público estos gastos, pues evidencian el derroche innecesario de recursos usados para promoverse él mismo.

En esta primera entrega veamos un ejemplo: entre las facturas pagadas, o por pagar, relativas a ese segundo (des)informe se encuentra una que ampara un monto total de $81,200.00 (ochenta y un mil doscientos pesos 00/100 M.N.) por concepto de 6,000 tamales y 6,000 aguas frescas 500ml. ¿$81,200 por 6,000 tamalitos con sus agüitas frescas? Aunque la factura precise que se incluyen los platos y los tenedores desechables el costo, al tratarse de una compra al mayoreo, me sigue pareciendo excesivo. Pero si el alto costo de los tamalitos es inexplicable más lo es el proveedor escogido por nuestro ayuntamiento: una empresa de la ciudad de México que dice tener una sucursal en el fraccionamiento Vista Alegre en Mérida. Nos dimos a la tarea de localizar a esta empresa, primero en Google de donde obtuvimos dos resultados efectivos. El primero de ellos nos muestra una empresa con un nombre exactamente igual, pero con una dirección en la Cd. Industrial, una localización en Google mapas que la ubica en Chenkú y un número telefónico extraño que sí existe, pero que nadie responde. En los tiempos actuales, en los cuales hasta las papelerías, las tiendas y las cocinas económicas de los barrios aparecen en Google mapas ¿por qué una empresa que le vende grandes cantidades a los ayuntamientos es inlocalizable?

El otro resultado de la búsqueda nos arroja que Alimentos Industrializados de la Península, S.A. de C.V. es que, de acuerdo al R.F.C., también es proveedor del ayuntamiento meridano, por lo que consideré prudente averiguar que saben en la comuna de Mérida al respecto. Lo único que supieron decirme es que el ayuntamiento meridano le compra a esa empresa frutas y verduras, pero no saben para qué, ni de quién es.


En la copia de la factura que, a fuerza de la Ley y de mala gana, nos proporcionó Fredy Ruz se puede leer claramente que la dirección fiscal de la “matriz” de esa empresa está en la ciudad de México y que la dirección del Fracc. Vista Alegre es de una sucursal, esta servidora realizó por toda la calle 10 entre el tramo comprendido entre las calles 5 y 7 y me enteré que físicamente esa dirección no existe. No hay tal sucursal.

Ante todo, esto surgen muchas interrogantes, la primera de ellas es ¿por qué Freddy Ruz le compró a una empresa ubicada en la ciudad de México algo que bien pudo haberse adquirido en Umán a un precio muy por debajo de lo facturado? ¿No era mejor que se beneficiara a un negocio local que a uno de afuera? ¿No hay nadie en Umán y sus comisarías que sepan hacer tamales? ¿Es esta la manera de Freddy Ruz de detonar la economía local? ¿Es Freddy farol de la calle y oscuridad en su casa?

Por otro lado ¿quién es ese proveedor misterioso del que nadie sabe nada y cuya dirección, al menos la de la sucursal, es ficticia? ¿Será otra de las empresas fantasmas de Mauricio Vila, tal y cómo me insinuaron socarronamente gente de palacio municipal de Mérida? Estas son las dudas que hay que apuntar para que Freddy aclare muy bien cuando empiece su campaña de reelección. Por lo pronto esta casa editorial ya inició una averiguación sobre la empresa Alimentos Industrializados de la Península, S.A. de C.V. en el SAT, porque estamos ante un presunto acto delictivo si la dirección de la sucursal, tal y como aparece en la copia de la factura, es falsa.

(continuará)

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