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Caseta policía: descripción del orden municipal de Kanasín

La caseta de la policía municipal de Kanasín, ubicada en la comisaría de San Antonio Tehuitz, permanece en abandono, con las ventanas rotas a pedradas como señal de haber sido vandalizada, las puertas de los baños permanecen abiertas despidiendo olores a heces fecales y orines de vándalos que usan el lugar para drogarse. Y esta sólo es una de las tantas casetas abandonadas que muestran la evidencia fehaciente del fracaso municipal en materia de seguridad pública.

Un desperdicio de recursos públicos, provenientes del dinero de los impuestos que pagan los ciudadanos, es el resultado del abandono de las casetas que, a su vez, desenmascara la falsedad de las corporaciones policíacas municipales y estatales, que no presentan programas de prevención al delito y estrategias para combatir la criminalidad y el narcomenudeo que van en aumento, en cambio todas las agrupaciones de la SSP como URCOP, GOERA y PEI, al igual que la policía municipal, encuentran como estrategia cómoda los inútiles retenes que, ahora, no sólo están en las avenidas principales en las noches de los fines de semana, sino que también se han vuelto una operación grosera y violatoria al derecho del libre tránsito, por parte de los uniformados, todos los días de la semana. Incluso en calles secundarias de la ciudad y algunas poco transitadas,

¿Será verdad lo que dice la gente? ¿Qué los comandantes pagan cuotas diarias a la Secretaria de Seguridad Pública del Estado de Yucatán y el presidente William Pérez Cabrera provenientes de los retenes? ¿Será verdad que los retenes representan un negocio redondo para la Secretaria de Seguridad Pública, que se complementa con la renta de grúas propiedad del secretario de seguridad Luis Felipe Saiden Ojeda?

La ciudadanía denuncia que el retén policiaco es el medio principal usado para las violaciones de los derechos humanos, en el que despojan a los ciudadanos de sus vehículos y dinero. Si de verdad el gobierno de William Pérez Cabrera, tanto como el del Estado, estuvieran trabajando en la seguridad de la ciudadanía, las casetas estarían provistas de agentes brindando seguridad en cada rincón del municipio y no el efecto contrario de represión, que golpea con insensibilidad a la ciudad y sus comisarías.
Cambiarán las cosas, para bien, cuando la Secretaria de Seguridad Pública y la policía municipal presenten un plan de prevención al delito y combate a la delincuencia, cuando la Fiscalía General del Estado y la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Yucatán hagan su trabajo correctamente, en tiempo y forma, respetando y haciendo valer los estándares internacionales de los tratados en derechos humanos.

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